Mexicali, B.C. El cauce del río Hardy, a un costado de la comunidad El Mayor Cucapá, presenta niveles de agua notablemente reducidos. Esta imagen ha generado preocupación entre grupos ambientalistas que monitorean el estado del Delta del Río Colorado. La situación refleja tensiones acumuladas por décadas en la gestión del recurso hídrico en la cuenca binacional.

Fernando Márquez, codirector del Comité de Justicia Ambiental de la Frontera, señaló que la disminución actual no obedece solo a las altas temperaturas registradas en las últimas semanas. Según el activista, el problema principal radica en la extracción sostenida de agua para usos agrícolas, urbanos e industriales en ambos lados de la frontera. Márquez recordó que los flujos del Colorado han venido disminuyendo de manera progresiva debido a la demanda acumulada.
Extracción y nuevos proyectos
El activista advirtió que iniciativas de alto consumo, entre ellas centros de datos e infraestructura energética, podrían agravar la presión sobre el recurso. El Comité de Justicia Ambiental se ha manifestado en contra de estos desarrollos por el volumen de agua que requieren para su operación continua. Márquez enfatizó que cualquier nuevo proyecto debe evaluarse considerando la disponibilidad real del río y no solo criterios económicos de corto plazo.
El Río Colorado atraviesa un marco legal establecido desde el tratado de 1944 entre México y Estados Unidos. Ese acuerdo asignó volúmenes específicos a cada país, pero no contempló con detalle las necesidades ambientales del delta. Décadas después, la reducción de escurrimientos ha afectado humedales y zonas de vegetación nativa que dependían de inundaciones periódicas.
Esfuerzos binacionales de restauración
Desde hace casi dos décadas, la alianza Revive el Río Colorado coordina acciones con organizaciones civiles y autoridades de ambos países. Los trabajos han logrado recuperar más de 500 hectáreas con vegetación nativa y han generado empleos vinculados a la conservación. Estas intervenciones han demostrado que el delta responde positivamente cuando recibe pulsos de agua controlados.
Las organizaciones involucradas destacan la importancia de incluir criterios ambientales en las negociaciones futuras sobre el uso del agua. Márquez insistió en que el destino del ecosistema dependerá de decisiones que reserven volúmenes específicos para el mantenimiento de hábitats, además de los usos productivos ya establecidos.
Impacto en comunidades locales
La comunidad cucapá, asentada en la zona, ha observado cambios en las condiciones de pesca y en la disponibilidad de agua para actividades tradicionales. Representantes locales han participado en los programas de restauración, aportando conocimientos sobre el territorio y colaborando en el monitoreo de especies. Esta participación ha permitido ajustar las intervenciones a las necesidades reales del lugar.
Especialistas en recursos hídricos señalan que la variabilidad climática añade incertidumbre a los pronósticos de disponibilidad. Aunque las sequías extremas son recurrentes en la región, la combinación de menor escurrimiento natural y mayor demanda humana ha reducido el margen de maniobra para responder a eventos imprevistos.
Las autoridades mexicanas y estadounidenses mantienen reuniones periódicas para revisar el cumplimiento de los acuerdos de entrega de agua. En estos foros se discute también la posibilidad de asignar volúmenes adicionales para fines ambientales durante periodos específicos. Hasta ahora, los resultados han sido limitados por la competencia entre distintos usuarios.
El panorama actual del delta muestra que la recuperación parcial alcanzada en los últimos años podría revertirse si no se adoptan medidas que equilibren las extracciones con la capacidad del sistema. Los grupos ambientalistas continúan solicitando mayor transparencia en los datos de consumo y en los planes de desarrollo que afectan la cuenca.
