LONDRES (AP) — Andy Burnham asumió formalmente el cargo de primer ministro del Reino Unido tras aceptar la invitación del rey Carlos III para formar gobierno. El traspaso se produjo después de semanas de especulaciones y marca el séptimo cambio en el número 10 de Downing Street desde 2016, un periodo de inestabilidad que ha afectado la percepción pública de la continuidad política británica.
La ceremonia conocida como “besamanos” en el Palacio de Buckingham selló el relevo entre Keir Starmer y Burnham. Una fotografía oficial difundida por la residencia real muestra a ambos líderes estrechándose la mano, imagen que contrasta con la turbulencia interna que obligó a Starmer a dimitir tras dos años en el cargo.
El discurso de despedida de Starmer
Antes de abandonar Downing Street, Starmer pronunció un breve mensaje en el que afirmó que “mi trabajo está hecho”. El exlíder laborista destacó que el país es ahora “más fuerte y más justo que hace dos años” y se despidió “con buen talante” y “orgulloso” de los logros alcanzados. Entre ellos mencionó protecciones laborales más sólidas, una reducción de la pobreza infantil y un mayor gasto en defensa, además de la postura británica frente a la guerra en Ucrania.
Starmer llegó al poder en 2024 tras una victoria electoral contundente que siguió a una de las peores derrotas del Partido Laborista en 2019. Sin embargo, errores de juicio y tropiezos en la gestión erosionaron su apoyo dentro del propio partido, lo que precipitó su salida sin necesidad de elecciones generales anticipadas.

El encargo real a Burnham
Tras la renuncia de Starmer, el rey Carlos III convocó a Burnham al palacio y le solicitó formar gobierno. Aunque el monarca carece de poder político efectivo, el acto mantiene su valor simbólico en la tradición parlamentaria británica. El nuevo primer ministro, único candidato en la carrera interna laborista, obtuvo el respaldo de 379 de los 403 diputados de su partido.
Burnham, exalcalde del Gran Manchester, llegará a Downing Street con el compromiso de reducir la toxicidad del debate político y recuperar la esperanza de la ciudadanía. En su primer mensaje como líder laborista subrayó que el país “reclama a gritos” una nueva forma de hacer política.
Desafíos inmediatos y expectativas
El nuevo jefe de gobierno enfrenta la tarea de estabilizar un país que ha cambiado de primer ministro siete veces en una década. Observadores señalan que su éxito dependerá de la capacidad de generar crecimiento económico sostenido, factor que Joshi Herrmann, fundador del medio The Mill, considera esencial para revertir la percepción de estancamiento.
La atención se centra ahora en la composición del nuevo gabinete. Se esperan cambios en las carteras clave de Economía, Exteriores e Interior, donde Burnham buscará imprimir un estilo propio sin romper del todo con el legado de Starmer.
La próxima elección general no está prevista hasta 2029, aunque Burnham podría adelantar la convocatoria si considera que cuenta con el respaldo suficiente. Por ahora, su prioridad declarada es restablecer la confianza en las instituciones tras un periodo marcado por la rotación constante de líderes.
