En la jornada del 21 de julio el dólar estadounidense inició sus operaciones frente al balboa panameño a una tasa de un balboa por unidad, lo que representa un avance del 2,35 por ciento respecto al cierre previo de 0,98 balboas. Este movimiento se produce en un contexto donde la economía panameña mantiene su anclaje histórico a la divisa norteamericana y donde las proyecciones de crecimiento para 2026 se sitúan cerca del 4 por ciento.
Los datos difundidos por Dow Jones muestran que, en la última semana, la divisa acumuló un incremento del 2,69 por ciento, mientras que la variación interanual alcanza el 2,17 por ciento. La volatilidad registrada en el período reciente se ubica en 25,37 por ciento, un nivel superior al promedio de referencia del 19,28 por ciento, lo que señala mayor incertidumbre en las operaciones cambiarias.
Paridad histórica y proyecciones de crecimiento
La paridad de uno a uno entre el balboa y el dólar estadounidense constituye un pilar estructural de la economía panameña. Esta relación elimina el riesgo cambiario para importadores y exportadores y reduce la exposición a presiones inflacionarias que afectan a otros países de la región. Las estimaciones de la agencia inmobiliaria Casa Solution destacan que sectores como logística, banca, turismo, construcción y la operación del Canal de Panamá serán los principales motores del crecimiento esperado para 2026.
El informe de UBS subraya que las condiciones externas para ese año presentan menores niveles de volatilidad en el comercio internacional y acceso a financiamiento en términos más favorables. El impacto de la sequía y la suspensión temporal de la mina de cobre se percibe como un factor que pierde relevancia, lo que permite un escenario más estable para los flujos de capital.

Rendimiento de los bonos y riesgos identificados
Durante 2025 los bonos panameños denominados en dólares superaron el 24 por ciento de rendimiento, un resultado que superó con amplitud el desempeño de otros activos emergentes. Para 2026 las perspectivas se presentan más equilibradas, aunque Panamá sigue ofreciendo diferenciales atractivos frente a los bonos del Tesoro estadounidense. Estos diferenciales se ven acompañados de riesgos específicos vinculados a la trayectoria fiscal y a la coyuntura política interna.
Entre los principales riesgos señalados figuran un posible deterioro de las cuentas públicas que ponga en peligro el grado de inversión, la persistencia de tensiones políticas y de gobernabilidad, así como el resultado de litigios contractuales de alto impacto. A estos elementos se suman eventuales choques externos derivados de la política comercial de Estados Unidos o de eventos climáticos que puedan afectar la demanda de servicios logísticos.
Orígenes y características del balboa
La balboa panameña, abreviada como PAB, funciona como una versión local del dólar estadounidense. Aunque el gobierno emite monedas fraccionarias equivalentes, estas piezas no circulan en Estados Unidos. La vinculación con el dólar se estableció en 1904 tras la Convención Nacional de Panamá y se reforzó con la emisión de la moneda de un balboa en 2010, de la que se pusieron en circulación 40 millones de unidades.
La aceptación de esa moneda enfrentó resistencia inicial entre los usuarios, quienes la asociaron con el entonces presidente Ricardo Martinelli y la denominaron coloquialmente “Martinelli”. Proyectos posteriores para introducir piezas de dos y cinco balboas fueron cancelados. Actualmente circulan monedas de uno y cinco centésimos, así como de un décimo, un cuarto y medio balboa, además de la pieza de un balboa.
Este sistema monetario, compartido con casos como el dólar tuvaluano y kiribatiano, proporciona a Panamá una estabilidad que contrasta con la volatilidad observada en monedas de otros países de América Latina. La ausencia de un banco central emisor independiente refuerza la disciplina fiscal y mantiene la confianza de los inversionistas en la convertibilidad irrestricta.
La apertura del 21 de julio confirma que la paridad sigue operando sin interrupciones y que los mercados locales asimilan los movimientos de la divisa norteamericana sin generar distorsiones adicionales. Las autoridades económicas panameñas continúan vigilando los indicadores de deuda pública y los compromisos fiscales para preservar el grado de inversión en el horizonte de 2026.
