El subgobernador del Banco de México, Gabriel Cuadra, ha reiterado que el panorama inflacionario del país continúa operando bajo un equilibrio frágil. Durante un webinar organizado por Invex, el funcionario subrayó que la economía mexicana presenta holgura pero enfrenta riesgos predominantemente al alza, entre ellos la persistencia de la inflación en servicios y posibles efectos indirectos de tensiones geopolíticas. Esta declaración llega en un momento en que la inflación general se mantiene mayoritariamente dentro del intervalo de variabilidad, aunque el componente subyacente revela una desaceleración muy gradual.
Persistencia en servicios complica el descenso
La inflación en servicios ha mostrado una resistencia notable durante los últimos trimestres. Cuadra explicó que su reducción ha sido lenta y que las lecturas más recientes no registran avances significativos. Este comportamiento obedece en parte a la rigidez de precios en sectores como transporte, alojamiento y paquetes turísticos, donde los ajustes de oferta tardan en transmitirse a los consumidores. Un primer riesgo identificado radica precisamente en esta inercia: si los servicios no ceden con la misma velocidad que los bienes, el proceso de convergencia hacia la meta del 3 por ciento podría extenderse más allá de lo proyectado por el propio instituto central.
Esta situación afecta directamente a hogares de ingresos medios y bajos, quienes destinan una proporción mayor de su gasto a servicios esenciales. Empresas del sector también enfrentan márgenes comprimidos cuando intentan absorber costos sin trasladarlos plenamente a precios finales. Analistas del sector financiero coinciden en que la persistencia observada obliga al Banxico a mantener una postura cautelosa en la trayectoria de recortes de tasa.
![]()
Tensiones geopolíticas y efectos indirectos
El conflicto entre Estados Unidos e Irán ha modificado las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal y ha generado volatilidad adicional en los mercados de energía. Aunque los impactos directos sobre México han sido limitados hasta ahora, Cuadra advirtió sobre riesgos indirectos derivados del encarecimiento de fletes y materias primas. Como economía abierta, el país queda expuesto a variaciones en los precios internacionales de combustibles que pueden filtrarse hacia la inflación interna a través de la cadena de suministro.
La disminución reciente del tráfico de buques en el estrecho de Ormuz y el repunte marginal en los precios de energéticos ilustran cómo un choque externo puede amplificarse en una nación importadora neta. Este canal de transmisión añade incertidumbre a las proyecciones del Banxico, especialmente cuando se combinan con posibles episodios de depreciación cambiaria que encarecerían las importaciones.
Efecto moderado del Mundial y choques transitorios
Los datos presentados por Cuadra indican que el impacto inflacionario del Mundial de fútbol celebrado en México, Estados Unidos y Canadá resultó contenido. Aunque se observaron alzas puntuales en junio en paquetes turísticos, hoteles y transporte aéreo, estos efectos se revirtieron rápidamente en las semanas siguientes. Esta experiencia contrasta con choques de oferta más estructurales, como los impuestos especiales a bebidas y tabaco o los aranceles aplicados a países sin tratado comercial, que alteraron precios relativos de manera temporal.
Eventos climáticos adversos que afectaron productos agrícolas y las variaciones en cotizaciones energéticas internacionales también se clasifican como perturbaciones transitorias. Sin embargo, su acumulación durante el año ha requerido una vigilancia constante por parte de la autoridad monetaria para evitar que se traduzcan en presiones más duraderas sobre las expectativas de inflación.
Perspectivas de distintos actores económicos
Desde el punto de vista de los exportadores, la estabilidad del tipo de cambio y una inflación controlada resultan fundamentales para mantener competitividad en mercados externos. En cambio, los productores orientados al mercado interno expresan preocupación por la posibilidad de que nuevos episodios de depreciación eleven costos de insumos importados sin que puedan trasladarlos íntegramente a precios finales. Los consumidores, por su parte, perciben que la inflación en servicios sigue erosionando su poder adquisitivo, especialmente en rubros de alta frecuencia como alimentos fuera del hogar y transporte.
Instituciones financieras han ajustado sus modelos de pronóstico incorporando escenarios de mayor volatilidad energética, mientras que organismos multilaterales mantienen una visión ligeramente más optimista sobre el crecimiento de México respecto a proyecciones anteriores del FMI. Estas diferencias de apreciación reflejan la dificultad de anticipar cómo interactuarán los riesgos al alza identificados por Cuadra con la holgura existente en la economía.
Riesgos futuros y posibles trayectorias
La combinación de una inflación subyacente aún por encima de la meta y la exposición a factores externos sugiere que el Banxico mantendrá un ritmo de ajuste gradual en su tasa de referencia. Un escenario adverso incluiría la materialización simultánea de depreciación cambiaria y repunte en precios de energéticos, lo que podría obligar a posponer recortes adicionales. Por el contrario, si la inflación de servicios comienza a ceder de manera más clara y los choques geopolíticos se contienen, el instituto central podría acelerar la normalización de su postura.
En cualquier caso, la capacidad de la autoridad para anclar expectativas dependerá de la comunicación clara sobre la naturaleza transitoria de los choques observados y de la evolución de la holgura económica. Los próximos reportes de inflación y las minutas de las reuniones de política monetaria serán determinantes para evaluar si el entorno complejo descrito por Gabriel Cuadra se modera o se intensifica en los siguientes trimestres.
