BlackRock: México requiere mayor inversión en energía y logística

BlackRock, el mayor gestor de activos del mundo, ha reiterado que México necesita un flujo sostenido de capital para mantener un crecimiento económico estable en las próximas décadas. Sergio Méndez, director general de la firma en el país, señaló durante la presentación de las Perspectivas Globales de Medio Año del BlackRock Investment Institute que la inversión no solo es deseable, sino indispensable para que la economía mexicana aproveche las oportunidades derivadas de su ubicación geográfica y de las reformas en curso.

La firma administra aproximadamente 15 mil millones de dólares en activos globales y mantiene una postura clara: cuanto más crezcan las economías locales, mayor será la capacidad de BlackRock para participar en ese desarrollo. Esta visión coincide con las iniciativas del gobierno federal para mejorar el ambiente de negocios, especialmente en los sectores energético y logístico, que la empresa considera los más atractivos en el corto y mediano plazo.

La energía como principal imán de capital extranjero

El sector energético mexicano representa, según Méndez, la mayor oportunidad de inversión actual. Las subastas de generación eléctrica realizadas recientemente han demostrado ser exitosas, atrayendo el interés de múltiples empresas que buscan certidumbre regulatoria. Esta certidumbre permite a los fondos cumplir con su responsabilidad fiduciaria, un requisito que BlackRock exige tanto al gobierno mexicano como a cualquier otra jurisdicción donde opera.

La apuesta por la energía no es casual. La transición hacia fuentes más limpias y la necesidad de ampliar la capacidad instalada coinciden con la estrategia nacional de atraer manufacturas de alto consumo eléctrico. Sin embargo, persiste la pregunta de si las reglas del juego actuales ofrecen suficiente estabilidad para proyectos de 20 o 30 años de vida útil.

BlackRock: México requiere mayor inversión en energía y logística

Logística y la ventaja geográfica ante el nearshoring

La ubicación de México como vecino de Estados Unidos sigue siendo un factor determinante. BlackRock ve en la infraestructura logística una segunda vía de crecimiento, impulsada por la relocalización de cadenas de suministro. Puertos, ferrocarriles y parques industriales requieren inversiones que el sector privado puede complementar si se mantienen condiciones de certidumbre jurídica.

Esta perspectiva contrasta con la de algunos actores locales que temen que el nearshoring beneficie principalmente a grandes corporaciones extranjeras sin generar suficiente derrama en proveedores nacionales. Méndez evitó entrar en esa discusión, pero insistió en que la interconexión económica entre México y Estados Unidos es tan profunda que cualquier intento de desmantelarla resultaría costoso para ambas partes.

Tokenización y la evolución del modelo de negocio

Más allá de las oportunidades locales, BlackRock avanza en la tokenización de productos de inversión de largo plazo, incluyendo los ETF de iShares. El objetivo es permitir que los inversionistas adquieran estos instrumentos directamente desde billeteras digitales sin salir del ecosistema de criptomonedas y stablecoins. Esta iniciativa responde a la necesidad de ofrecer portafolios más completos a los ahorradores que buscan transformar sus recursos en inversiones productivas.

La herramienta tecnológica Aladdin, desarrollada internamente desde 1988, juega un papel central en esta transformación. Su capacidad para procesar grandes volúmenes de datos permite tomar decisiones más informadas y medir riesgos con mayor precisión. La compañía estima que la contribución de la tecnología a sus resultados, actualmente cercana al 15 por ciento, seguirá creciendo en los próximos años.

Perspectivas de distintos actores ante el T-MEC

El gobierno mexicano, los inversionistas institucionales y las empresas manufactureras observan el proceso de revisión del T-MEC con grados distintos de preocupación. Mientras el Ejecutivo busca consolidar una relación comercial estable, algunos sectores automotrices han reportado pausas en proyectos a la espera de definiciones regulatorias. En contraste, el segmento tecnológico muestra repunte, impulsado por la demanda de data centers y servicios digitales.

BlackRock considera que la relación bilateral es demasiado compleja como para deshacerla, independientemente de los resultados de las revisiones anuales. Esta postura coincide con la de otros grandes fondos que priorizan la continuidad de las reglas comerciales por encima de cambios menores en capítulos específicos del tratado.

Riesgos que podrían alterar el escenario actual

Uno de los principales riesgos identificados radica en la percepción de incertidumbre regulatoria. Aunque las subastas energéticas han sido exitosas, cualquier modificación abrupta en las reglas de participación podría elevar las primas de riesgo exigidas por los inversionistas. Otro factor a considerar es la velocidad de adopción de la tokenización en mercados emergentes, donde la infraestructura tecnológica y la regulación de activos digitales aún se encuentran en etapas iniciales.

Finalmente, la evolución de la relación comercial entre México y Estados Unidos dependerá de la capacidad de ambos países para mantener canales de diálogo fluidos. Si las tensiones aumentan, los sectores eléctrico, logístico y de data centers podrían enfrentar retrasos en la llegada de capitales, afectando las proyecciones de crecimiento que BlackRock considera alcanzables bajo un escenario de mayor certidumbre.

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