Philippe de Caraman, al frente de BNP Paribas México tras 15 años en Asia, identifica al país como eje de conexión entre empresas locales que buscan expansión, grupos europeos que evalúan instalación y fondos institucionales interesados en infraestructura. El banco concentra su presencia en banca corporativa e institucional sin competir en segmentos de consumo masivo. Esta decisión responde a la escala del grupo europeo y a la oportunidad de acompañar proyectos estratégicos que requieren financiamiento complejo y redes internacionales.
La energía como cuello de botella crítico
André Court, director de Banca Corporativa, señala que el nearshoring avanza pero tropieza con insuficiente capacidad energética. Las previsiones de la Secretaría de Energía indican que el consumo neto eléctrico pasará de 358670 GWh en 2024 a 495781 GWh en 2038, un incremento del 38 por ciento. Este crecimiento se acelera por la llegada de plantas manufactureras y por la demanda adicional de centros de datos vinculados a inteligencia artificial. BNP Paribas identifica el sector energético como uno de los principales destinos de financiamiento futuro.
La posición geográfica de México, su membresía en el T-MEC y su demografía joven constituyen ventajas claras frente a otros destinos de relocalización. Sin embargo, la falta de generación y transmisión eléctrica suficiente obliga a las empresas a evaluar proyectos con plazos más largos y costos adicionales de respaldo energético. El banco observa que estos cuellos de botella no detienen el flujo de inversión, pero sí modifican su composición hacia sectores con mayor capacidad de pago por energía confiable.

Plan México y la demanda de certidumbre regulatoria
El Plan México, con su meta de 320000 millones de dólares en inversión pública y privada, representa para BNP Paribas una oportunidad concreta de participar en financiamiento de infraestructura mediante equity y deuda. De Caraman destaca que el banco ya cuenta con experiencia global en estructuras similares y que el plan amplía el universo de proyectos elegibles. No obstante, los ejecutivos reiteran que los inversionistas exigen reglas claras y estabilidad de largo plazo antes de comprometer capital.
Esta exigencia de certidumbre trasciende el ámbito energético e incluye permisos ambientales, contratos de interconexión y marcos fiscales predecibles. La ausencia de señales consistentes puede desplazar capital hacia otros países de la región que ofrecen mayor previsibilidad, aunque carezcan de la proximidad con el mercado estadounidense. El banco advierte que México compite no solo con Asia, sino también con jurisdicciones latinoamericanas que aceleran reformas regulatorias.
Especialización corporativa frente a competencia consolidada
Al cierre de 2025, BNP Paribas México reportó 21383 millones de pesos en activos según datos de la CNBV. Esta escala reducida contrasta con la presencia de instituciones nacionales e internacionales ya establecidas. La estrategia del grupo francés consiste en diferenciarse mediante servicios de banca corporativa para grandes empresas mexicanas que se internacionalizan y para compañías europeas que ingresan al mercado local. El objetivo declarado es actuar como puente financiero bidireccional.
Esta apuesta genera tensiones con actores locales que ya ofrecen productos similares. Sin embargo, la red global de BNP Paribas permite estructurar operaciones que combinan financiamiento en euros y dólares con asesoría en mercados de capitales europeos, algo que pocas instituciones mexicanas replican con la misma profundidad. La competencia, lejos de desalentar, obliga al banco a refinar su propuesta de valor en proyectos de infraestructura y financiamiento institucional.
Perspectivas de empresas mexicanas y europeas
Para las compañías mexicanas medianas y grandes, la presencia de BNP Paribas representa una vía adicional para acceder a financiamiento internacional sin depender exclusivamente de la banca local o de multilaterales. Los grupos europeos, por su parte, valoran la capacidad del banco para mitigar riesgos regulatorios y operativos mediante estructuras ya probadas en otros mercados emergentes. Ambos conjuntos de clientes coinciden en identificar la energía como variable determinante para el ritmo de expansión.
Los inversionistas institucionales que buscan exposición a nearshoring observan con atención las señales que emita el gobierno federal sobre el Plan México. Cualquier retraso en la definición de reglas para participación privada en transmisión eléctrica o en generación renovable puede reducir el apetito por proyectos de mayor escala. BNP Paribas señala que la demanda de claridad regulatoria es transversal y no se limita a un solo sector.
Riesgos estructurales y escenarios futuros
El principal riesgo identificado radica en la brecha entre la demanda energética proyectada y la capacidad de respuesta del sistema eléctrico. Si la expansión de generación no acompaña el ritmo de instalación de nuevas plantas, las empresas enfrentarán costos elevados de autoabasto o interrupciones que erosionan la competitividad del nearshoring. Un segundo riesgo reside en posibles cambios regulatorios que alteren las condiciones de los contratos ya firmados, generando litigios y retrasos.
En el escenario base, el banco espera que el Plan México desbloquee proyectos de infraestructura durante los próximos tres años, permitiendo un crecimiento sostenido de su cartera corporativa. En un escenario adverso, la persistencia de incertidumbre regulatoria y energética podría limitar el flujo de capital europeo hacia México y favorecer destinos alternativos dentro de América del Norte. La capacidad de adaptación del marco normativo determinará si México consolida su posición como puente efectivo entre ambos continentes.
