La oferta de vivienda en alquiler en España podría reducirse un 3,35 % durante 2026, lo que supondría la desaparición de 22.927 inmuebles y dejaría el total disponible en 660.993 unidades, según las proyecciones del Observatorio del Alquiler. Esta contracción, aunque menor que la registrada en los dos años anteriores, confirma que el mercado residencial aún no ha alcanzado un punto de estabilización.

El barómetro del segundo trimestre revela que la presión de la demanda sigue siendo intensa: 143 personas compiten por cada vivienda en los diez días siguientes a su publicación, frente a las 135 registradas a finales de 2025. Esta ratio se dispara en Barcelona (418), Vizcaya (196) y Baleares (160), lo que explica el incremento del 2,28 % en el precio medio hasta los 1.211 euros mensuales. Trece provincias superan ya los 1.000 euros.
Regulación y clima agravan la escasez
Dos factores explican la destrucción de oferta. Por un lado, la regulación en zonas tensionadas desplaza vivienda del mercado residencial: Cataluña perdería un 7,65 % hasta 94.947 inmuebles, Madrid registraría 150.000 (la cifra más alta del país) y el País Vasco y A Coruña sufrirían retrocesos del 16,6 % y 12,4 % respectivamente. Por otro, las inundaciones de enero y febrero han golpeado especialmente Cádiz (–29,4 %) y Almería (–15,95 %). Mientras la oferta se contrae, la demanda mantiene una tensión estructural que impide cualquier corrección significativa de precios a corto plazo.
