Canasta básica en Honduras sube a 16 mil lempiras

El presidente de Artículo 19, Darwin Ponce, informó que el costo de la canasta básica en Honduras registró un aumento cercano a los 1.500 lempiras durante los primeros siete meses de 2026. El valor pasó de 14.500 lempiras en diciembre de 2025 a aproximadamente 16.000 lempiras en julio de este año. Esta variación representa un peso adicional para los hogares, en un momento en que la inflación mantiene una trayectoria ascendente sobre productos esenciales.

Según Ponce, el dato coincide con mediciones independientes realizadas por el Observatorio de Seguridad Alimentaria de una universidad local, que han arrojado resultados similares. El dirigente precisó que el incremento se concentra en artículos de consumo diario, lo que genera un efecto inmediato en el presupuesto familiar.

Canasta básica en Honduras sube a 16 mil lempiras

Factores que impulsan el alza de precios

En una economía de libre mercado, los precios de los alimentos responden a múltiples variables como la oferta estacional, los costos de transporte y las fluctuaciones en los mercados internacionales. Ponce señaló que la inflación acumulada en los últimos meses ha amplificado estas variaciones, reduciendo el poder adquisitivo de la población. Los productos que han mostrado mayor presión incluyen carnes, lácteos y algunos vegetales de uso frecuente.

El caso del limón y la cebolla ilustra esta tendencia. Ambos alimentos han enfrentado incrementos notables en los últimos meses debido a factores de producción y distribución. En contraste, el huevo registró un aumento de cinco lempiras hace algunos meses, aunque posteriormente mostró una ligera disminución. Los frijoles, pese a los récords de producción alcanzados por Honduras en los últimos seis años, mantienen precios elevados que continúan afectando el gasto familiar.

Comparación regional y capacidad de pago

Organismos internacionales han ubicado a Honduras entre los países con una de las canastas básicas más costosas de América. Algunas estimaciones sitúan el valor por encima de los 17.000 lempiras, una cifra superior a la reportada por Artículo 19. Ponce aclaró que la comparación con otros países debe considerar no solo el precio absoluto, sino también el nivel de ingresos de la población.

En Costa Rica, por ejemplo, ciertos productos básicos pueden alcanzar valores superiores, pero los salarios promedio permiten una mayor capacidad para cubrir esos gastos. En Honduras, la brecha entre el costo de los alimentos y los ingresos laborales genera un impacto más severo sobre los hogares de menores recursos.

Repercusiones en la seguridad alimentaria

El incremento sostenido de la canasta básica coincide con mediciones que advierten sobre riesgos en el acceso a alimentos nutritivos. Las familias deben destinar una proporción mayor de sus ingresos a la compra de productos esenciales, lo que reduce el margen disponible para otros gastos como educación, salud o vivienda. Esta dinámica afecta de manera desproporcionada a los sectores con menores ingresos y a quienes dependen de empleos informales.

El Observatorio de Seguridad Alimentaria ha documentado patrones similares, lo que refuerza la necesidad de analizar la relación entre producción nacional y precios internos. Aunque Honduras ha logrado altos niveles de producción de granos básicos, los precios no reflejan necesariamente esa abundancia en el mercado local.

Perspectivas para los próximos meses

Los datos presentados por Artículo 19 ofrecen un panorama actualizado hasta julio de 2026. Sin embargo, la evolución de la inflación y las condiciones climáticas podrían modificar el comportamiento de los precios en el segundo semestre del año. Las autoridades económicas y los organismos de monitoreo seguirán de cerca las variaciones en productos clave para evaluar si el ritmo de aumento se modera o se acelera.

El análisis de Ponce subraya que el problema central radica en la capacidad de las familias para absorber estos incrementos sin comprometer su acceso a una alimentación adecuada. Las mediciones continuas permitirán determinar si las tendencias observadas en los primeros siete meses del año se estabilizan o requieren intervenciones adicionales.

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