El primer ministro canadiense Mark Carney anunció que él y el presidente Donald Trump acordaron intensificar las conversaciones comerciales para evitar la aplicación de aranceles del 50% sobre alcohol, automóviles y lácteos canadienses a partir del próximo mes. La medida responde a lo que Washington califica como trato injusto hacia productos estadounidenses y marca una escalada en la disputa bilateral.

Los nuevos gravámenes afectarían alrededor del 5% de las exportaciones canadienses hacia Estados Unidos y eliminarían las exenciones actuales bajo el T-MEC, lo que representa un cambio significativo respecto a la estrategia anterior de Trump. Carney advirtió que Canadá evaluará todas las opciones de respuesta, mientras mantiene abierta la vía diplomática para alcanzar un acuerdo integral que preserve el marco del tratado trilateral. Esta postura refleja la preparación canadiense para contramedidas sectoriales, pero también la prioridad de evitar una ruptura mayor que dañe cadenas de suministro integradas.
El anuncio llega tras la negativa estadounidense de renovar el T-MEC el pasado 1 de julio y coincide con la reunión de primeros ministros provinciales en la Isla del Príncipe Eduardo. La tensión histórica sobre lácteos y distribución de alcohol añade complejidad, aunque Carney insistió en que cualquier ajuste provincial debe formar parte de un entendimiento global. La declaración de Trump sobre la dependencia canadiense subraya el tono de presión negociadora que Washington aplica de manera recurrente.
