CCE alerta por baja en empleo manufacturero de Puebla

La industria manufacturera de Puebla atraviesa una fase de desaceleración clara durante los primeros meses de 2026. El Consejo Coordinador Empresarial advirtió que la pérdida de empleos, la reducción de horas trabajadas y la contracción en el valor de la producción configuran un panorama que exige atención inmediata por parte de las autoridades estatales y federales.

Caída sostenida según datos del Inegi

El análisis del CCE, elaborado con base en la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera del Inegi correspondiente a abril de 2026, muestra que el personal ocupado en el sector disminuyó 3.1 por ciento respecto al mismo mes del año anterior. Las horas trabajadas retrocedieron 2.5 por ciento y el valor de la producción registró una contracción de 7.7 por ciento. Las ventas, en cambio, apenas crecieron 0.4 por ciento, lo que indica que el mercado mantiene cierta estabilidad mientras la capacidad productiva de las empresas se debilita de manera progresiva.

En mayo de 2026 el empleo manufacturero estatal volvió a registrar una baja, esta vez de 2.4 por ciento según los datos más recientes del Inegi. Esta tendencia se ubica por encima de la contracción nacional, que alcanzó 2.4 por ciento en empleo y 1.9 por ciento en horas trabajadas. Puebla, por tanto, presenta un desempeño inferior al promedio del país en un momento en que la recuperación postpandemia aún muestra señales de fragilidad.

CCE alerta por baja en empleo manufacturero de Puebla

Alta concentración en el sector automotriz

Uno de los principales riesgos identificados por el organismo empresarial es la fuerte dependencia de la economía poblana respecto a la industria automotriz. El 44.3 por ciento del empleo manufacturero estatal se concentra en la fabricación de equipo de transporte. La industria alimentaria representa el 14.9 por ciento, los insumos textiles el 12 por ciento, el sector de plástico y hule el 8.4 por ciento y la industria química el 4.5 por ciento. El resto de subsectores agrupa el 15.9 por ciento restante.

Esta distribución implica que cuatro de cada diez empleos manufactureros dependen directamente del desempeño de la industria automotriz. Cualquier ajuste en las cadenas de suministro globales o en las decisiones de inversión de las armadoras puede generar un efecto inmediato sobre el mercado laboral estatal. El CCE subraya que esta concentración limita la capacidad de resiliencia de la economía local ante choques externos.

Comportamiento diferenciado por subsectores

No todos los ramos industriales registraron resultados negativos. La industria alimentaria mostró un incremento en su producción del 5.8 por ciento, mientras que el sector de bebidas y tabaco reportó un crecimiento del 0.5 por ciento en el empleo. La industria de insumos textiles, aunque afectada, registró una de las menores caídas en generación de puestos de trabajo entre los subsectores más relevantes.

En contraste, la fabricación de maquinaria y equipo experimentó una disminución del 52.5 por ciento en el valor de la producción. El curtido y acabado de cuero retrocedió 17.5 por ciento, las industrias metálicas básicas 12.4 por ciento y la industria química 7.7 por ciento. En materia laboral, el sector de productos textiles sufrió la pérdida más significativa de empleo, con una baja del 8.8 por ciento.

Implicaciones para la competitividad estatal

El informe del CCE coloca estos indicadores en un contexto más amplio. La pérdida de horas trabajadas y la contracción del valor de la producción sugieren que las empresas están operando por debajo de su capacidad instalada. Esta situación puede afectar la atracción de nuevas inversiones y la retención de proveedores que requieren volúmenes de producción estables.

Además, el organismo empresarial señala que la dependencia excesiva de un solo sector reduce la diversificación productiva que Puebla ha intentado impulsar en años recientes. La combinación de una caída más pronunciada que la nacional y una estructura ocupacional tan concentrada genera un escenario en el que las políticas públicas de apoyo a la industria deben considerar mecanismos de amortiguación específicos para el sector automotriz y estrategias de reconversión para otros ramos.

Los datos analizados corresponden al periodo abril-mayo de 2026 y reflejan una tendencia que, de continuar, podría impactar los indicadores de crecimiento económico del estado durante el segundo semestre del año. El CCE reitera la necesidad de monitorear de cerca la evolución del empleo y la producción para anticipar posibles ajustes adicionales en la planta laboral manufacturera.

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