La acumulación de minerales en los cabezales de ducha reduce la presión del agua y genera flujos irregulares. En zonas con agua dura como México, los depósitos de calcio y magnesio obstruyen orificios con rapidez, afectando el rendimiento diario del equipo.
El ácido cítrico disuelve estas incrustaciones de forma más directa que el vinagre o el bicarbonato, al actuar sobre los compuestos minerales sin requerir frotado intenso ni dañar plásticos ni metales.

El procedimiento consiste en disolver tres cucharadas de ácido cítrico en agua tibia, sumergir el cabezal entre 30 y 60 minutos o aplicarlo mediante bolsa plástica si no se desmonta, cepillar suavemente y enjuagar con abundante agua. Esta acción restaura el caudal uniforme y prolonga la vida útil del dispositivo.
El mantenimiento mensual, combinado con el secado de superficies y la revisión de filtros, evita que el problema reaparezca con la misma intensidad. En regiones de alta dureza, incorporar sistemas antisarro complementa esta limpieza y reduce la frecuencia de intervenciones.
