El Colectivo Independiente Punto Tres, con sede en Cajeme, Sonora, prepara su participación en el encuentro nacional “Escuelita comunitaria para los cuidados y la resistencia: sostener el fuego”, que se celebrará en Colima del 4 al 8 de agosto. La organización busca cubrir los gastos de traslado mediante la venta de pan de plátano casero a 130 pesos por unidad, una iniciativa que refleja tanto la necesidad práctica de recursos como el compromiso sostenido con el trabajo comunitario en la región.
Detalles de la convocatoria y objetivos del viaje
La invitación llegó a través de la Colectiva Decide, entidad que organiza este espacio de intercambio entre grupos de distintas zonas del país. Sarahí Castro, directora del colectivo, explicó que el encuentro permitirá compartir experiencias sobre proyectos locales orientados a derechos humanos, prevención de la violencia y apoyo a niñas, niños y jóvenes. El objetivo principal es adquirir herramientas que fortalezcan las iniciativas ya existentes en Cajeme y, al mismo tiempo, difundir los aprendizajes obtenidos entre otras comunidades.
Durante las jornadas se realizarán talleres y charlas enfocadas en sostenibilidad de proyectos sociales. Castro señaló que el conocimiento generado no debe limitarse al grupo participante, sino que debe aplicarse directamente en las acciones cotidianas que el colectivo desarrolla en su territorio. Esta perspectiva subraya una visión de continuidad: los aprendizajes deben circular y contribuir al crecimiento de iniciativas ya en marcha.

Contexto del trabajo comunitario en Cajeme
El Colectivo Independiente Punto Tres opera desde hace varios años en Cajeme con programas dirigidos principalmente a población infantil y juvenil. Sus acciones incluyen talleres de derechos humanos y estrategias de prevención de violencia, temas que adquieren relevancia en contextos donde las organizaciones locales enfrentan limitaciones de recursos y apoyo institucional. La participación en encuentros nacionales representa una oportunidad para conectar estas experiencias locales con dinámicas similares en otras regiones.
La decisión de asistir al evento responde a la necesidad de actualizar métodos de trabajo y establecer redes de colaboración. Organizaciones comunitarias en México suelen operar con presupuestos reducidos y dependen de estrategias creativas de financiamiento. En este caso, la venta de pan de plátano casero constituye una forma directa de involucrar a la comunidad en el propio proceso de recaudación.
Logística y mecanismos de apoyo
El traslado desde Ciudad Obregón hasta Guadalajara y posteriormente a Colima representa el principal gasto. Los integrantes del colectivo han establecido un canal de contacto para quienes deseen adquirir el pan: el número 6441149953. Cada venta contribuye directamente al fondo de viaje, sin intermediarios ni estructuras administrativas complejas.
Este modelo de financiamiento refleja patrones comunes entre colectivos independientes que priorizan la autonomía sobre la dependencia de convocatorias institucionales. Al mismo tiempo, genera un vínculo tangible entre las personas que adquieren el producto y el propósito del desplazamiento, ya que el consumo se convierte en un acto de apoyo concreto a las actividades comunitarias.
Perspectivas sobre el intercambio entre organizaciones
Eventos como el que se realizará en Colima permiten comparar enfoques de trabajo en contextos geográficos y sociales diversos. Organizaciones dedicadas a la defensa del territorio, derechos humanos o educación comunitaria enfrentan desafíos similares en cuanto a sostenibilidad y medición de impacto. El intercambio de saberes puede derivar en adaptaciones prácticas que fortalezcan la capacidad de respuesta local.
Castro enfatizó que el colectivo busca que los aprendizajes adquiridos se traduzcan en mejoras para las comunidades con las que trabaja. Esta orientación hacia la aplicación inmediata distingue a muchas iniciativas de base, donde la teoría se valida a través de la práctica cotidiana más que mediante documentos o informes formales.
La preparación del viaje coincide con un periodo en el que las organizaciones comunitarias mexicanas buscan consolidar espacios de resistencia y cuidado mutuo. El nombre del encuentro, “sostener el fuego”, alude a la necesidad de mantener vivas las iniciativas a largo plazo, un objetivo que el Colectivo Punto Tres comparte con otros grupos participantes.
