Colombia entre los cuatro países con mayor impuesto corporativo

Colombia ocupa el segundo lugar entre las jurisdicciones con la tasa nominal de impuesto de renta empresarial más elevada del planeta, según el informe Corporate Tax Statistics 2026 de la OCDE. Con un gravamen del 35 por ciento, el país solo es superado por Francia, que registra 36,1 por ciento, y comparte posición con Malta y Marruecos. Este nivel supera en casi 14 puntos porcentuales el promedio mundial de 21,2 por ciento y también el promedio de América Latina y el Caribe, que se sitúa en 21,1 por ciento.

El estudio analizó 146 jurisdicciones y reveló que apenas 25 de ellas aplican tasas iguales o superiores al 30 por ciento. En contraste, 74 países se ubican entre 20 y 30 por ciento, mientras que 11 no cobran impuesto corporativo o lo fijan en cero. Estos datos reflejan que la carga tributaria colombiana se encuentra entre las más altas a escala global, lo que genera debates sobre su efecto en la actividad empresarial y las decisiones de inversión.

Posición destacada en el informe de la OCDE

El documento de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos precisa que Colombia, Malta, Marruecos y Francia presentan las tasas estatutarias más elevadas entre las evaluadas para 2026. La cifra colombiana resulta especialmente notable porque se ubica muy por encima de la mayoría de economías latinoamericanas, donde predominan tasas inferiores al 25 por ciento. Esta diferencia puede influir en la percepción que tienen los inversionistas extranjeros sobre el costo de operar en el país.

Para una empresa que genera 100 unidades de utilidad antes de impuestos, el Estado colombiano retiene 35 unidades por concepto de renta. Esa proporción contrasta con el promedio global y plantea interrogantes sobre la competitividad del entorno fiscal frente a destinos alternativos en la región.

Colombia entre los cuatro países con mayor impuesto corporativo

Origen del incremento y contexto posterior a la pandemia

La tasa actual de 35 por ciento se estableció en 2021, cuando el Gobierno elevó el gravamen desde el 30 por ciento previo. La medida respondió a la necesidad de aumentar los ingresos fiscales tras el deterioro de las finanzas públicas causado por la pandemia. Andrés Langebaek, exvicepresidente de Anif, ha señalado que el ajuste surgió tras el fracaso de una propuesta inicial de reforma tributaria más amplia y que se trató de una acción orientada a estabilizar el recaudo en un momento de presión presupuestaria.

En algunos sectores, como el minero y el financiero, la carga efectiva pudo alcanzar el 40 por ciento debido a recargos adicionales de cinco puntos porcentuales. Esta situación reforzó la percepción de que Colombia presenta una de las estructuras tributarias más exigentes a nivel mundial, según observaciones de analistas del sector privado.

Efectos sobre la inversión y la competitividad

Una tasa nominal elevada puede modificar las decisiones de ubicación de nuevas operaciones productivas. Empresas que evalúan instalar fábricas o expandir actividades comparan la carga tributaria entre países y, cuando la diferencia es significativa, pueden inclinarse por jurisdicciones con menor presión fiscal. El caso de Perú se menciona con frecuencia como ejemplo de un mercado donde los impuestos corporativos resultan más bajos, lo que otorga ventaja competitiva a quienes deciden trasladar operaciones.

Además, la producción local enfrenta desafíos frente a bienes importados provenientes de países con regímenes fiscales más favorables. Cuando los costos tributarios internos son superiores, resulta más económico importar productos terminados, lo que puede afectar la balanza comercial y el empleo en sectores manufactureros nacionales.

Limitaciones de la comparación entre tasas nominales

El propio informe de la OCDE advierte que la tasa estatutaria no refleja necesariamente el pago efectivo de todas las empresas, ya que cada jurisdicción cuenta con deducciones, incentivos sectoriales y regímenes especiales. No obstante, esta medida sigue siendo un indicador relevante para evaluar el atractivo fiscal inicial de un país y sirve como punto de referencia en estudios internacionales de competitividad.

En el plano global, la tendencia a reducir impuestos corporativos que predominó durante dos décadas se detuvo a partir de 2019. El promedio mundial bajó de 28 por ciento en 2000 a 21,5 por ciento en 2019 y desde entonces se ha mantenido prácticamente estable en torno a 21,2 por ciento en 2026. Colombia, al mantener una tasa elevada, se aparta de esa estabilización observada en la mayoría de las economías analizadas.

El análisis de estos datos sugiere que cualquier revisión futura de la política tributaria colombiana deberá sopesar tanto la necesidad de recursos públicos como el impacto en la atracción de capitales productivos y la competitividad de las empresas establecidas en el territorio nacional.

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