La imposición de aranceles redujo en 88 millones de pares las importaciones asiáticas de calzado, cifra equivalente al 40 por ciento de la producción nacional. Sin embargo, el presidente de Canaical, Juan Carlos Cashat Usabiaga, informó que esta reducción no se tradujo en mayor actividad fabril local. El consumo aparente nacional se mantiene cerca de los 350 millones de pares anuales, mientras la producción mexicana oscila entre 210 y 220 millones de pares. La diferencia, según el dirigente empresarial, se explica por el ingreso de aproximadamente 50 millones de pares a través de canales ilegales.
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El primer ancla factual reside en la brecha entre el consumo per cápita oficial y el estimado por el sector. Los datos gubernamentales sitúan el promedio entre 2 y 2.5 pares por persona al año, mientras los fabricantes consideran que la cifra real se acerca a cuatro pares. Esta discrepancia revela que una porción significativa del mercado opera fuera de los registros formales y absorbe el volumen que los aranceles pretendían desplazar hacia la industria nacional.
El efecto limitado de la política arancelaria
Los aranceles aplicados a calzado terminado desde Asia lograron frenar la entrada legal de producto de bajo costo. No obstante, la estructura de demanda interna no se modificó de manera apreciable. Los consumidores que antes adquirían pares importados a precios reducidos ahora acceden a mercancía similar a través de rutas no reguladas. Esta sustitución mantiene estable tanto el volumen de ventas como los niveles de empleo y producción registrados por las empresas formales.
Un segundo ancla relevante es la participación de Estados Unidos como destino del 85 por ciento de las exportaciones mexicanas de calzado. La certidumbre derivada del T-MEC y la proximidad geográfica ofrecen una ventana de oportunidad, especialmente ante el encarecimiento de fletes desde Asia. Sin embargo, la cuota de mercado de México dentro de las importaciones totales de ese país sigue siendo modesta, lo que indica que la competitividad de costos y logística no se ha traducido aún en mayor penetración.
Por qué el contrabando persiste como variable estructural
El tercer ancla se encuentra en la estimación de 50 millones de pares que ingresan de forma irregular. Esta cifra representa casi la totalidad del volumen que dejaron de importar las empresas formales tras los aranceles. La persistencia del contrabando sugiere que los mecanismos de control fronterizo y aduanero no han escalado al mismo ritmo que las medidas comerciales. Además, la elasticidad de la demanda de calzado de bajo precio hace que cualquier restricción legal sea rápidamente compensada por canales alternativos.
Desde la perspectiva de los fabricantes formales, la falta de reactivación productiva genera frustración porque las inversiones realizadas para sustituir importaciones no encuentran demanda adicional. Los distribuidores que operan en la informalidad, por su parte, mantienen márgenes atractivos al evitar aranceles y regulaciones sanitarias. Los consumidores finales continúan accediendo a precios bajos, aunque con menor garantía de calidad y sin aportación fiscal. Las autoridades aduaneras enfrentan el dilema de equilibrar la facilitación del comercio legítimo con el control de flujos irregulares en fronteras extensas.
Una visión sobre la elasticidad oculta del mercado interno
Una primera observación derivada del análisis indica que el mercado mexicano de calzado presenta una elasticidad de demanda mayor a la prevista por las autoridades. Cuando el producto legal se encarece, el consumidor no reduce su consumo ni migra hacia opciones nacionales de precio similar; en cambio, busca proveedores informales. Esta dinámica limita el efecto multiplicador que los aranceles podrían tener sobre la cadena productiva nacional.
La ventana estadounidense y sus restricciones implícitas
Una segunda observación apunta a que la ventaja logística y regulatoria del T-MEC no basta para ampliar de forma acelerada la presencia mexicana en Estados Unidos. Las cadenas de suministro estadounidenses valoran consistencia de calidad, volúmenes estables y cumplimiento de estándares de sostenibilidad que muchas empresas mexicanas medianas aún deben desarrollar. Por ello, el incremento de exportaciones hacia ese mercado podría requerir inversiones adicionales en certificaciones y modernización productiva que no se activan mientras el mercado interno siga parcialmente abastecido por contrabando.
Riesgos de mediano plazo y escenarios probables
Si el contrabando se mantiene en niveles cercanos a los 50 millones de pares, la industria formal difícilmente recuperará los volúmenes perdidos en años anteriores. Existe el riesgo de que algunas plantas opten por reducir capacidad instalada o migrar hacia segmentos de mayor valor agregado, abandonando el mercado masivo. Al mismo tiempo, una mayor presión fiscal sobre las importaciones legales podría desplazar aún más volumen hacia canales irregulares, ampliando la brecha entre datos oficiales y realidad de consumo.
En el escenario externo, cualquier modificación en la política comercial de Estados Unidos o un aumento de costos logísticos desde Asia podría reforzar la posición de México como proveedor cercano. No obstante, ese beneficio se materializará solo si la industria logra resolver simultáneamente los problemas de abastecimiento irregular en el mercado doméstico y eleva sus estándares de calidad para competir en segmentos premium del mercado estadounidense. La combinación de ambos factores determinará si la coyuntura actual representa un punto de inflexión o simplemente un ajuste temporal en las cifras de importación legal.
