La salida de Ángel Correa de Tigres hacia River Plate se complicó de manera abrupta. El delantero argentino ya contaba con permiso para viajar y solo faltaban las pruebas médicas y la firma final. Sin embargo, versiones argentinas difundieron que el jugador y su familia recibieron amenazas de muerte por parte de aficionados del club mexicano, lo que habría motivado su partida inmediata.

Tigres rechaza de plano esa versión y la califica como una táctica de presión para rebajar el precio de la operación, cifrada entre 16 y 17 millones de dólares. El club regiomontano insiste en respetar el contrato vigente hasta 2030 y exige el pago íntegro de la cláusula de rescisión si River Plate desea concretar el fichaje. Hasta ahora no existe denuncia oficial ni confirmación de las amenazas.
Postura de Tigres y próximos pasos
La directiva felina mantiene que cualquier salida debe ajustarse a los términos contractuales y está dispuesta a acudir a instancias como la FIFA o el TAS para defender sus derechos. Correa ya se encuentra en Argentina, mientras ambas instituciones mantienen posiciones enfrentadas sobre el estado real de la negociación y la veracidad de las acusaciones.
