El mantenimiento parcial del Tren Maya genera un gasto federal equivalente al doble de los ingresos que el proyecto obtuvo por ventas propias durante 2025. Esta cifra revela que la operación de la obra insignia de la administración anterior continúa demandando recursos públicos superiores a los que logra captar de manera autónoma.

Presión presupuestal sostenida
Los datos indican que los costos operativos no se han reducido conforme avanzaba la fase de estabilización del tren. En cambio, el mantenimiento parcial mantiene una relación de dos a uno frente a los ingresos comerciales, lo que obliga a destinar fondos fiscales adicionales para cubrir la diferencia. Esta dinámica afecta la planeación presupuestal de ejercicios futuros y limita la capacidad de reasignar recursos hacia otras prioridades de infraestructura.
El desequilibrio financiero observado también plantea interrogantes sobre la viabilidad a largo plazo del modelo de operación. Si los ingresos por boletos y servicios complementarios no crecen al ritmo de los gastos de conservación, el proyecto requerirá subsidios permanentes que impactan las cuentas públicas. La experiencia del Tren Maya sugiere que grandes obras de transporte regional pueden generar beneficios sociales, pero su sostenibilidad económica depende de una gestión de costos más rigurosa y de estrategias comerciales que eleven los ingresos propios.
