La DEA anunció que ampliará su ofensiva contra el Cártel de Sinaloa para incluir a funcionarios corruptos que faciliten el tráfico de drogas. El administrador Terrance Cole emitió la advertencia tras la condena a cadena perpetua de Ismael “El Mayo” Zambada, quien operó durante décadas con protección obtenida mediante sobornos a autoridades mexicanas.

Esta estrategia reconoce que el éxito del cártel dependió tanto de redes de sobornos como de logística de transporte. El Departamento de Justicia documentó pagos a agentes locales y militares que alertaban sobre operativos, lo que permitió a Zambada evadir la captura durante casi cuatro décadas. La advertencia de Cole no nombra a funcionarios específicos, pero establece un precedente que podría derivar en investigaciones transfronterizas.
La sentencia también ordenó el decomiso de 15 mil millones de dólares y marca el cierre del liderazgo histórico de Zambada. Sin embargo, la DEA señala que su trabajo continúa contra estructuras financieras y redes de protección que siguen operando. El enfoque en la corrupción introduce un riesgo diplomático, ya que cualquier acusación contra servidores públicos actuales requerirá pruebas sólidas y coordinación con México.
Al vincular la eficacia del narcotráfico con fallas institucionales, la DEA redefine su objetivo: ya no basta con capturar líderes; es necesario desmantelar los mecanismos que les permiten mantenerse en el poder.
