Dejaron una empresa próspera






Familias urbanas optan por vida autosuficiente en la naturaleza

La decisión de Sandra y José de abandonar una empresa propia, una vivienda amplia y la rutina urbana para instalarse en una zona rural sin conexiones convencionales de agua ni electricidad representa más que un caso aislado. Su transición, documentada a través de los proyectos Crianza Salvaje y Capitán Salvaje, ilustra un patrón creciente entre profesionales que priorizan la reducción de consumo material sobre la acumulación económica. Después de tres años en el campo y nueve meses en una vivienda autosuficiente, la familia gestiona energía mediante paneles solares y baterías, obtiene agua mediante recolección manual y filtrado, y produce parte de sus alimentos con gallinas, cabras y conejos.

Este modelo exige planificación rigurosa: cada uso de electrodomésticos se ajusta a la capacidad almacenada en las baterías

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