Dólar abre a 58,04 pesos en República Dominicana

En la apertura de la jornada del 24 de julio de 2026, el dólar estadounidense se cotizó en promedio a 58,04 pesos dominicanos, lo que supone una reducción del 0,19 por ciento respecto al cierre previo de 58,15 pesos, según datos de Dow Jones. Esta variación se inscribe en una tendencia de descenso que ya se observó en la última semana, con una caída acumulada del 0,34 por ciento, y que alcanza el 6,74 por ciento en la comparación interanual.

La volatilidad registrada en el mercado cambiario se ubica actualmente en 6,69 por ciento, un nivel inferior al 11,38 por ciento considerado como referencia, lo que apunta a una fase de relativa estabilidad. El tipo de cambio con el balboa panameño también refleja una trayectoria negativa en los días recientes, confirmando la misma dirección observada en el peso dominicano.

Factores que influyen en el tipo de cambio

Las decisiones de política monetaria del Banco Central de la República Dominicana y de la Reserva Federal de Estados Unidos siguen siendo los elementos de mayor peso en la evolución del dólar. A ellos se suman la demanda interna de divisas vinculada a las importaciones y el comportamiento general de la economía local. El informe de UBS Financial Services añade que el fortalecimiento esperado del dólar a nivel global hacia finales de 2026 ocurrirá dentro de un escenario de depreciación controlada del peso.

El Banco Central proyecta que el tipo de cambio alcanzará aproximadamente 66,35 pesos en septiembre de 2026 y cerca de 69,15 pesos un año después, lo que indica una depreciación gradual y previsible. Esta trayectoria se mantendría siempre que no se presenten choques macroeconómicos imprevistos.

Dólar abre a 58,04 pesos en República Dominicana

Panorama económico y fiscal para 2026

República Dominicana enfrenta 2026 con un entorno que combina estímulos internos y condiciones externas más favorables, según el análisis de UBS. El crecimiento real del PIB se aceleraría hacia el 4 por ciento, impulsado por tasas de interés más bajas y una recuperación del turismo. La estabilidad política y las políticas orientadas al mercado continuarían respaldando el dinamismo económico.

En el plano fiscal, el gobierno aprobó un presupuesto suplementario que eleva el gasto de capital en 0,4 por ciento del PIB para 2025, ampliando el déficit global al 3,5 por ciento del PIB. Para 2026, el Ministerio de Hacienda apunta a reducir ese déficit al 3,2 por ciento del PIB y a lograr un superávit primario de 0,5 por ciento. Estos objetivos buscan equilibrar el apoyo a la actividad económica con el control de las cuentas públicas.

Deuda, cuenta corriente e inversión extranjera

La deuda pública bruta se mantendría estable en torno al 58 por ciento del PIB durante los próximos 12 a 18 meses a partir de noviembre de 2025, siempre que no ocurran eventos inesperados. Los superávits provenientes de exportaciones de servicios y remesas compensarían los déficits en la cuenta de ingresos y en el comercio de mercancías, proyectando un déficit por cuenta corriente entre 2 y 2,5 por ciento del PIB al cierre de 2025 y 2026.

La inversión extranjera directa neta se estima entre 3,5 y 4,0 por ciento del PIB, con énfasis en turismo, comercio, industria, energía y sector inmobiliario. Según datos del Banco Central citados por UBS, estos flujos serían suficientes para cubrir la brecha externa del país.

Riesgos identificados y visión general

El informe advierte sobre riesgos asociados a eventos climáticos adversos y desafíos de gobernabilidad, habituales en mercados emergentes. No obstante, mantiene una perspectiva optimista respecto a los indicadores económicos dominicanos para 2026, destacando la capacidad de las políticas internas para sostener el crecimiento en un contexto de menor volatilidad cambiaria.

La combinación de una depreciación gradual del peso, un déficit fiscal controlado y flujos de inversión sostenidos configura un escenario que, de cumplirse las proyecciones, permitiría a República Dominicana consolidar su expansión económica sin generar presiones desestabilizadoras en el mercado de divisas.

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