En la apertura del 23 de julio el dólar estadounidense registró un promedio de 57,92 pesos dominicanos, una variación a la baja del 0,14 por ciento frente al cierre anterior de 58 pesos. Este movimiento se inscribe en una secuencia de cinco jornadas consecutivas de retroceso que acumula una pérdida del 0,65 por ciento en la última semana y del 6,83 por ciento en los últimos doce meses. La volatilidad medida a treinta días se sitúa en 11,35 por ciento, un nivel apenas inferior al umbral de referencia del 11,4 por ciento, lo que indica que el mercado opera con márgenes de oscilación controlados pero no exentos de riesgo.
El descenso inmediato del tipo de cambio responde principalmente a una oferta de divisas superior a la demanda en el segmento mayorista, impulsada por ingresos estacionales de turismo y remesas que suelen intensificarse a mediados de julio. Al mismo tiempo, la demanda de dólares para importaciones de bienes de capital y materias primas se ha moderado levemente tras el ajuste de inventarios realizado por las empresas en el segundo trimestre.

Comportamiento reciente y factores de presión
Durante los dos últimos días el par dólar-balboa ha mantenido una tendencia negativa que coincide con la publicación de datos de inflación dominicana inferiores a los previstos, lo que reduce la probabilidad de un endurecimiento adicional de la política monetaria local. Por el lado externo, la Reserva Federal de Estados Unidos mantiene su postura de pausa, pero las actas de su última reunión sugieren que cualquier recorte de tasas en el segundo semestre dependerá de la evolución del empleo y no de presiones inflacionarias transitorias. Esta combinación de señales ha favorecido un flujo moderado de capitales hacia activos en pesos dominicanos, contribuyendo al fortalecimiento coyuntural de la moneda local.
Panorama fiscal y presupuestario para 2025-2026
El Congreso aprobó un presupuesto suplementario que eleva el gasto de capital en 0,4 por ciento del PIB para el presente ejercicio, ampliando el déficit global hasta 3,5 por ciento del PIB. El Ministerio de Hacienda ha fijado como meta para 2026 un déficit de 3,2 por ciento y un superávit primario de 0,5 por ciento, cifras que presuponen un crecimiento real del PIB cercano al 4 por ciento según las proyecciones de UBS Financial Services. El organismo internacional subraya que la combinación de tasas de interés más bajas y un entorno externo más estable debería liberar demanda interna y estimular la inversión privada, especialmente en los sectores de turismo, comercio e industria.
Proyecciones del tipo de cambio y deuda pública
El Banco Central estima que el tipo de cambio llegará a aproximadamente 66,35 pesos por dólar en septiembre de 2026 y a 69,15 pesos un año después, en un escenario de depreciación controlada. Estas proyecciones se sustentan en el supuesto de que los superávits de la balanza de servicios y las remesas seguirán compensando los déficits de la cuenta de ingresos y del comercio de mercancías, manteniendo el déficit por cuenta corriente entre 2 y 2,5 por ciento del PIB durante 2025 y 2026. La deuda pública bruta, por su parte, se mantendría estable en torno al 58 por ciento del PIB en los próximos doce a dieciocho meses, siempre que no se registren choques macroeconómicos imprevistos.
Riesgos identificados y margen de maniobra
El informe de UBS advierte que eventos climáticos adversos y desafíos de gobernabilidad, frecuentes en economías emergentes, podrían alterar este equilibrio. No obstante, la inversión extranjera directa neta proyectada entre 3,5 y 4 por ciento del PIB, concentrada en turismo, energía y sector inmobiliario, debería ser suficiente para financiar la brecha externa sin presionar excesivamente las reservas internacionales. El análisis destaca que la estabilidad política y las políticas orientadas al mercado continúan respaldando el dinamismo de la economía dominicana, aunque la evolución del tipo de cambio dependerá en última instancia de las decisiones simultáneas del Banco Central local y de la Reserva Federal estadounidense.
