La actividad musical en México durante el verano de 2026 no se detuvo pese a la temporada vacacional. Dos conciertos realizados el fin de semana del 10 y 12 de julio ofrecieron interpretaciones de obras de Tchaikovsky y Brahms, mientras que se conoció la renuncia del director de la Ópera de Bellas Artes, Marcelo Lombardero. Estos eventos reflejan tanto los logros como las dificultades que enfrentan las principales agrupaciones del país en el contexto actual.
Concierto de la OSEM con Tchaikovsky en Toluca
La Orquesta Sinfónica del Estado de México presentó el viernes 10 de julio el ballet La bella durmiente, Op. 66 de Tchaikovsky en la Sala Felipe Villanueva. La agrupación, fundada por Enrique Bátiz, ha experimentado cambios en su plantilla debido a la jubilación de músicos con décadas de servicio y a las restricciones presupuestales vigentes. El director Rodrigo Macías encabezó la ejecución, que incluyó destacadas intervenciones de los solistas Luis Vital en violín y Asaf Kolerstein en violonchelo, así como la participación de la arpista Merced Irene Reyes. El público asistente llenó la sala a pesar de las lluvias registradas esa tarde.

La OSEM ha debido adaptarse a contrataciones locales y a una agenda que incluye presentaciones en distintos municipios y en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles. Estos factores han reducido la presencia de artistas internacionales de primer nivel. Aun así, la renovación parcial del cuerpo de cuerdas con jóvenes músicos contribuyó a la sonoridad del conjunto durante esta función.
Programa de Brahms con la OSM en el Palacio de Bellas Artes
El domingo 12 de julio la Orquesta Sinfónica de Minería ofreció en el Palacio de Bellas Artes un programa dedicado a Johannes Brahms. La solista Lilya Zilberstein interpretó el Concierto para piano en re menor, Op. 15, mientras que la orquesta ejecutó la Sinfonía en do menor, Op. 68. Ambas obras fueron dirigidas por Carlos Miguel Prieto. Zilberstein había presentado el mismo concierto semanas antes con la Filarmónica de Jalisco, lo que permitió comparar las versiones.
La OSM mantiene su tradición de temporadas estivales con solistas de reconocimiento internacional. Sin embargo, el acompañamiento orquestal en el concierto de piano mostró un volumen reducido en comparación con la solista, según las observaciones de asistentes. La sinfonía se desarrolló con precisión en las notas, aunque careció de contrastes dinámicos notorios para algunos oyentes.
Renuncia del director de la Ópera de Bellas Artes
De manera simultánea se informó que Marcelo Lombardero presentó su renuncia a la dirección de la Ópera de Bellas Artes. El motivo señalado fue la reducción presupuestal que impide continuar con producciones de nivel profesional. Lombardero había logrado mantener una programación variada y equilibrada durante su gestión, pero la falta de respuesta de las autoridades tras más de tres semanas llevó a su decisión de regresar a su país de origen.
La renuncia ocurre en un momento en que la institución había recuperado cierta estabilidad tras periodos previos de dificultades. Las autoridades competentes aún no han emitido comunicados oficiales sobre la vacante ni sobre posibles ajustes presupuestales para el segundo semestre del año.
Contexto de las agrupaciones y sus desafíos
Las dos orquestas mencionadas forman parte del panorama sinfónico mexicano y comparten retos relacionados con el financiamiento público y la retención de talento. La OSEM ha debido limitar invitaciones a directores y solistas extranjeros, mientras que la OSM continúa con su modelo de presentaciones veraniegas pero enfrenta críticas sobre la selección de repertorio y la dirección artística. Ambos casos ilustran las tensiones entre la continuidad de las temporadas y las restricciones operativas actuales.
El público asistente a los conciertos demostró interés sostenido, con ovaciones espontáneas en Toluca y una sala concurrida en el Palacio de Bellas Artes. Estos indicadores sugieren que la demanda de música clásica persiste a pesar de las condiciones señaladas por los organizadores.
