La economía británica registró un crecimiento mínimo del 0,1% en mayo, según datos oficiales difundidos este jueves por la Oficina de Estadísticas Nacionales. Esta cifra coincide con las expectativas de los analistas consultados por Reuters y marca una recuperación tras la contracción del 0,1% observada en abril. El sector servicios impulsó el resultado con un avance del 0,3%, mientras que la producción industrial cayó un 0,5% y la construcción se contrajo un 0,8%.
Desempeño trimestral y contexto inmediato
En el trimestre finalizado en mayo, el Producto Interior Bruto acumuló un crecimiento del 0,7%. La tasa revisada al alza del 0,8% correspondiente al periodo que concluyó en abril representa la expansión más rápida desde que el Partido Laborista llegó al poder. Este ritmo iguala el registrado en mayo de 2024 durante la gestión del anterior ministro de Hacienda conservador, Jeremy Hunt. En términos interanuales, la producción de mayo superó en un 1,3% la del mismo mes del año anterior, el mayor incremento en diez meses.
Los datos llegan en un momento de relevo en el liderazgo del país. Rachel Reeves dejará el cargo la próxima semana, cuando Andy Burnham asuma como primer ministro. Las cifras ofrecen un cierre relativamente favorable para la actual ministra de Hacienda antes de la transición.
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Perspectivas internacionales y previsiones de la OCDE
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos proyecta que el PIB británico avanzará solo un 0,9% este año y un 1,1% en 2027. Aun así, la estimación para 2026 sigue siendo la más favorable entre las principales economías europeas. Esta valoración refleja tanto la fragilidad del crecimiento interno como la posición relativa del Reino Unido frente a sus socios continentales.
Reacciones del mercado y análisis de expertos
Neil Birrell, director de inversiones de Premier Miton, advirtió que la incertidumbre sobre las políticas económicas del nuevo gobierno de Burnham podría frenar la actividad empresarial en los próximos meses. Según Birrell, tanto las empresas como los hogares evitarán decisiones de contratación o gasto significativo hasta conocer detalles concretos de las medidas fiscales y regulatorias. Esta cautela se produce sobre una base económica que apenas muestra señales de expansión sostenida.
El conflicto en el golfo Pérsico añade una capa adicional de riesgo. Las empresas británicas ya operan con márgenes reducidos de confianza, y cualquier escalada en la tensión geopolítica podría amplificar las presiones sobre las cadenas de suministro y los costos energéticos.
Implicaciones para el nuevo equipo económico
Según reportes del Financial Times y otras publicaciones, Shabana Mahmood, actual ministra del Interior, sería la elegida por Burnham para ocupar la cartera de Hacienda. Su designación se produciría la próxima semana y marcaría el séptimo cambio de primer ministro en el Reino Unido durante la última década. La continuidad o modificación de las políticas fiscales dependerá en gran medida de cómo el nuevo equipo gestione las expectativas de los mercados y de los votantes.
El crecimiento registrado en mayo ofrece un margen limitado de maniobra. Aunque el sector servicios mantiene cierta dinámica, la contracción simultánea de la industria y la construcción indica que la recuperación sigue siendo desigual y vulnerable a choques externos. Las autoridades entrantes deberán equilibrar la necesidad de estímulos con el control de las finanzas públicas en un entorno de elevada incertidumbre internacional.
