El BCRA frena el dólar mayorista en 1.498

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) cerró la jornada del lunes sin realizar compras ni ventas en el mercado de contado y, al mismo tiempo, intensificó la oferta de contratos de futuros. El resultado fue un freno concreto al tipo de cambio mayorista, que finalizó en 1.498 pesos y se detuvo justo antes de la barrera psicológica de los 1.500. Se trató de la primera rueda con saldo neutro desde comienzos de año y marcó un cambio de tono respecto de las intervenciones que habían predominado en julio.

La autoridad monetaria había acumulado en el mes adquisiciones por 1.963 millones de dólares. Sin embargo, esa cifra se concentró en apenas dos jornadas de compras masivas; el resto de las ruedas se movió en un rango mucho más moderado, de entre 25 y 40 millones diarios. La decisión de permanecer al margen del spot y apelar a los futuros reveló una estrategia deliberada: suavizar la suba del dólar sin gastar reservas en el mercado de contado y sin validar un salto que pudiera complicar el proceso de desinflación.

El contexto estacional complica el panorama. Con el final de la liquidación de la cosecha gruesa, el ingreso de divisas del sector agropecuario se reduce de manera natural. En ese escenario, la demanda de importadores, empresas que giran dividendos, ahorristas y el propio BCRA compite por un flujo más escaso. Cualquier compra oficial en el contado hubiera empujado la cotización por encima de los 1.500 pesos. Al no intervenir y vender futuros, el equipo económico envió una señal de contención sin generar un impacto inmediato sobre las reservas líquidas.

Futuros en alza y carry trade todavía atractivo

Un informe de la consultora LCG puso números a la estrategia. Después de haber reducido el volumen abierto en futuros de dólar a un mínimo de 193 millones de dólares en mayo, la posición saltó a 492 millones en junio y habría trepado hasta 1.490 millones en lo que va de julio. Ese crecimiento muestra que el Gobierno prioriza la cobertura vía derivados para quienes buscan protección cambiaria, en lugar de forzar compras en el mercado spot que presionen el tipo de cambio.

La misma consultora subrayó que el carry trade sigue ofreciendo rendimientos positivos. Desarmar una posición en moneda dura, pasar a pesos y cubrirse con la venta de futuros genera entre 0,1% y 0,6% mensual en dólares, según el plazo. Mantener ese diferencial a favor del peso es uno de los objetivos explícitos del equipo económico: estimula la oferta de divisas y reduce la demanda de cobertura en el contado. Mientras esa ecuación se sostenga, el BCRA gana tiempo y espacio para administrar la transición hacia un mercado con menor liquidez estacional.

Las cotizaciones paralelas, en tanto, mostraron un comportamiento más tenso. El dólar minorista oficial cerró sin cambios en 1.520 pesos, pero el MEP trepó levemente hasta 1.533 y el contado con liquidación se ubicó al borde de los 1.600. El ensanchamiento de la brecha refleja una demanda residual que no encuentra respuesta plena en el mercado oficial y que busca canales alternativos. Esa dinámica confirma que la contención del mayorista no elimina por completo las presiones, sino que las redirige hacia otros segmentos.

Prioridad antiinflacionaria y descoordinación de mensajes

Para el Gobierno, la prioridad sigue siendo la baja de la inflación. Validar un salto significativo del tipo de cambio podría trasladarse a precios y revertir parte de los avances logrados en los últimos meses. Esa lógica explica la decisión de no acompañar con compras oficiales una rueda en la que el mayorista ya rozaba los 1.500. Al mismo tiempo, la operatoria de ayer dejó en evidencia una falta de sintonía con declaraciones previas del vocero presidencial Adrián Ravier, quien la semana pasada había hablado de un dólar en torno a 1.700 u 1.800 pesos en los próximos meses. El giro operativo del BCRA mostró que esas proyecciones no estaban alineadas con la estrategia del área económica.

La oferta de dólares en los próximos 90 días dependerá en buena medida de lo que aporte el sector energético y de eventuales colocaciones de deuda de empresas o provincias en el mercado internacional. En los últimos días ya se registraron emisiones relevantes: Neuquén colocó un bono por 500 millones de dólares y PCR otro por 400 millones. Esos ingresos pueden aliviar la escasez estacional, pero no reemplazan del todo el flujo agropecuario que caracterizó el segundo trimestre.

Equilibrio delicado entre estabilidad y reservas

La combinación de no intervención en el spot y venta activa de futuros configura un esquema de contención de corto plazo. Permite al BCRA evitar un salto del tipo de cambio que complique la desinflación y, al mismo tiempo, no sacrifica reservas en un momento en que el balance de la entidad aún necesita reforzarse. El costo de esa estrategia es el aumento de la posición vendida en futuros, que deberá ser administrada con cuidado para no generar distorsiones futuras o pérdidas si el tipo de cambio se mueve en contra de las posiciones abiertas.

Analistas del mercado coinciden en que la mayor estabilidad observada en las últimas ruedas está apalancada en esa presencia creciente del BCRA en el mercado de derivados. Mientras el carry trade continúe ofreciendo un diferencial positivo y la demanda de cobertura encuentre respuesta en los futuros, el esquema puede sostenerse. El riesgo aparece si la oferta genuina de divisas se debilita más de lo esperado o si un shock externo o interno dispara la demanda de cobertura más allá de lo que el stock de futuros puede absorber sin presión sobre el contado.

En síntesis operativa, la jornada dejó un mensaje claro: el Gobierno está dispuesto a utilizar todas las herramientas a su alcance —incluida la abstención en el spot— para evitar que el dólar mayorista rompa niveles que considere incompatibles con el objetivo antiinflacionario. El freno en 1.498 pesos no elimina las tensiones de fondo, pero demuestra que la autoridad monetaria conserva margen de maniobra y voluntad de usarlo. El desafío de las próximas semanas será sostener esa contención sin generar desequilibrios mayores en el mercado de futuros ni en la brecha con los dólares financieros.

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