En la apertura del 24 de julio el euro se intercambió a 66,04 pesos dominicanos, lo que supone una baja del 0,47 % frente al cierre previo de 66,36 pesos. La cifra proviene de datos de Dow Jones y refleja el comportamiento inmediato del mercado cambiario dominicano al inicio de la jornada.
Durante la última semana la moneda europea acumuló un retroceso del 0,79 %, mientras que en términos interanuales la depreciación alcanza el 8,25 %. Esta trayectoria descendente se mantiene estable, con una volatilidad actual del 7,21 %, inferior al 12,22 % registrado en periodos anteriores, lo que indica menor incertidumbre en el corto plazo.
Factores que presionan el tipo de cambio
Las decisiones de política monetaria del Banco Central de la República Dominicana y de la Reserva Federal de Estados Unidos siguen siendo los principales determinantes del movimiento. A ellos se suman la demanda interna de dólares para importaciones y el esperado fortalecimiento global del dólar hacia finales de 2026. El escenario contempla una depreciación controlada del peso, sin sobresaltos abruptos.
El Ministerio de Hacienda ha fijado como meta para 2026 un déficit fiscal global del 3,2 % del PIB y un superávit primario del 0,5 %. Estas metas buscan mantener la confianza de los mercados y limitar presiones adicionales sobre el tipo de cambio.

Perspectivas macroeconómicas para 2026
Según un informe de UBS Financial Services, la economía dominicana crecería cerca del 4 % en 2026, impulsada por tasas de interés más bajas y un entorno externo más estable. La recuperación del turismo y el estímulo fiscal focalizado contribuirían a sostener la demanda interna y la inversión privada.
El Banco Central proyecta que el tipo de cambio se ubicaría en torno a 66,35 pesos por dólar en septiembre de 2026 y cerca de 69,15 pesos un año después. Estas estimaciones asumen continuidad en la política de depreciación gradual y ausencia de choques externos mayores.
Balanza de pagos y financiamiento externo
Los superávits en servicios y remesas compensarían los déficits en la cuenta de ingresos y en el comercio de mercancías. UBS estima que el déficit por cuenta corriente se mantendría entre el 2 % y el 2,5 % del PIB tanto en 2025 como en 2026. La inversión extranjera directa neta, cercana al 3,5-4 % del PIB, cubriría esa brecha sin requerir financiamiento adicional significativo.
Los sectores que atraerían mayor capital foráneo incluyen turismo, comercio, industria, energía e inmobiliario. La deuda pública bruta se mantendría estable alrededor del 58 % del PIB en los próximos 12 a 18 meses, siempre que no ocurran eventos macroeconómicos imprevistos.
Riesgos identificados por analistas
El informe de UBS advierte sobre posibles impactos de eventos climáticos adversos y desafíos de gobernabilidad, factores comunes en economías emergentes. Sin embargo, el análisis mantiene una visión constructiva sobre los indicadores fiscales y externos del país para el período 2026.
El presupuesto suplementario aprobado para 2025 elevó el gasto de capital en 0,4 % del PIB y amplió el déficit global al 3,5 % del PIB. Esta medida busca contrarrestar el crecimiento moderado observado en meses recientes y prepara el terreno para una reactivación más sólida el próximo año.
