Al cierre del 24 de julio, el euro se cotizó en 65,86 pesos dominicanos, una baja del 0,76% frente al día anterior. La divisa europea acumula un retroceso del 1,07% en la semana y del 8,52% en los últimos doce meses. La volatilidad actual se ubica en 7,88%, por debajo del promedio de referencia, lo que indica un mercado cambiario relativamente estable pese a la presión sobre el peso.

El informe de UBS Financial Services proyecta que República Dominicana acelerará su crecimiento real del PIB hasta cerca del 4% en 2026, impulsado por tasas de interés más bajas y un entorno externo más favorable. El estímulo fiscal focalizado y la recuperación del turismo deberían sostener la demanda interna. El déficit fiscal global se fijó en 3,2% del PIB, con un superávit primario de 0,5%.
El Banco Central estima que el tipo de cambio alcanzará 66,35 pesos en septiembre de 2026 y 69,15 un año después. Esta depreciación controlada coincide con el escenario de UBS, que prevé que los superávits de servicios y remesas mantendrán el déficit por cuenta corriente entre 2% y 2,5% del PIB. La inversión extranjera directa, estimada en 3,5%-4% del PIB, cubriría esa brecha sin alterar la deuda pública, que se mantendría estable en torno al 58% del PIB.
