La inteligencia artificial ya altera el equilibrio laboral a escala global. En la cumbre del G7, los líderes de las principales economías invitaron a los máximos responsables de las empresas de IA, un gesto que equipara su influencia al de los Estados. Los datos indican que el 40 % de los empleos mundiales y el 60 % de los de economías avanzadas están expuestos a desaparecer. A diferencia de revoluciones anteriores, el impacto recae ahora sobre los puestos de oficina y los profesionales cualificados.

El sistema educativo sigue formando para un mercado que deja de existir. China ya ha suprimido cientos de carreras universitarias. El nuevo requisito es la capacidad de resolver problemas de forma recursiva y mantener pensamiento crítico. Quienes pierden el empleo, como el exvicepresidente Adrian Herzkovich, descubren que enviar currículos resulta ineficaz: conviene identificar una necesidad del mercado, formarse en ella y ofrecer el servicio directamente a través de redes sociales, un proceso que suele durar unos 18 meses.
Convertirse en propio jefe implica también construir la propia jubilación. En Estados Unidos, el porcentaje de jóvenes de 25 años con cuenta de inversión pasó del 6 % en 2015 al 37 % en 2024. Esta transición exige aplazar gratificaciones y adoptar una visión a largo plazo. Las megatendencias tecnológicas no esperan: quien no se prepare será arrastrado por ellas.
