La inflación mayorista registró en junio una variación mensual de 1,1%, la más baja desde principios de año, según datos del Indec. El acumulado interanual alcanzó 33,7%, mientras que los productos importados subieron 2,3% frente al 1,0% de los nacionales. Esta desaceleración se explica principalmente por la caída en petróleo crudo y gas, que restó 0,56 puntos al índice general, compensada solo parcialmente por alzas en químicos y productos agropecuarios.

Los índices IPIB e IPP replicaron el mismo ritmo de 1,1%. Los productos primarios retrocedieron 0,6%, mientras que manufacturas y energía eléctrica avanzaron 1,8%. El comportamiento refleja la influencia de precios internacionales más estables y una moderación en costos internos, aunque la persistente alza de importados advierte sobre vulnerabilidad ante shocks externos. Esta tendencia sugiere un enfriamiento gradual de presiones inflacionarias mayoristas, sin que ello implique aún una corrección sostenida en la trayectoria anual.
Implicancias para la economía
La menor variación mensual podría aliviar tensiones en cadenas de suministro, aunque el diferencial entre nacionales e importados indica que la competitividad local sigue condicionada por el tipo de cambio y la evolución de commodities. Los datos refuerzan la necesidad de monitorear la evolución de los precios internacionales para anticipar posibles reversiones en los próximos meses.
