La Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado 2025, publicada por el Inegi el 18 de julio de 2026, revela que los mexicanos otorgan a su vida actual una calificación promedio de 8.62 en una escala de 0 a 10. Este resultado supera el 8.45 registrado en 2021 y confirma una mejora sostenida en la percepción nacional de bienestar. La diferencia entre géneros es reducida: las mujeres reportaron 8.57 y los hombres 8.67.
Variaciones por grupos de edad
El desglose por edades muestra que el segmento de 30 a 44 años alcanzó el promedio más alto con 8.72, seguido por el grupo de 18 a 29 años con 8.70. Estos datos sugieren que las etapas de consolidación profesional y familiar coinciden con mayores niveles de conformidad. En contraste, los grupos de mayor edad presentan cifras ligeramente inferiores, aunque siempre por encima de 8.5, lo que indica estabilidad en la valoración general.
Relación entre gastos y satisfacción
La encuesta vincula directamente la capacidad para cubrir gastos habituales con el nivel de satisfacción. Entre quienes enfrentan dificultad o mucha dificultad, solo 44.1 % se declara totalmente satisfecho, mientras que 71 % de quienes cubren sus gastos con facilidad o mucha facilidad alcanza ese mismo nivel. Quienes reportan facilidad para llegar a fin de mes también registran el balance anímico más alto, en tanto que el grupo con dificultades se ubica en 7.98 de satisfacción y 4.21 en balance anímico.

Dominios de mayor conformidad
Al evaluar dieciocho aspectos específicos de la vida, el dominio con mejor calificación resultó ser la libertad para decidir sobre la propia existencia: 8.96 entre mujeres y 8.95 entre hombres. La satisfacción con la vivienda ocupa el segundo lugar, con 8.66 en mujeres y 8.70 en hombres. Estos hallazgos indican que la autonomía personal y las condiciones habitacionales constituyen pilares sólidos de la percepción de bienestar, aun cuando persisten disparidades económicas.
Diferencias regionales en capacidad de gasto
El 45.1 % de la población de 18 años y más declaró que le resulta fácil o muy fácil cubrir sus gastos habituales, mientras que 17.3 % enfrenta dificultad o mucha dificultad. Los estados con mayores porcentajes de dificultad fueron Guerrero (28.1 %), Tabasco (26.3 %), Oaxaca (25.8 %), Nayarit (25.2 %) y Chiapas (24.4 %). En el extremo opuesto, Baja California (9.8 %), Coahuila (10.1 %) y Nuevo León (11.0 %) registraron las cifras más bajas. Esta distribución geográfica refleja patrones estructurales de desigualdad que la encuesta no modifica, pero sí documenta con precisión.
Comparación con el hogar de origen
Respecto al nivel socioeconómico, educativo y patrimonial de sus padres, la mayoría de los encuestados considera haber alcanzado una posición superior. Sin embargo, solo 37.3 % reporta un logro patrimonial mayor al de la generación anterior, el rubro con menor avance. Los hombres perciben mayores progresos que las mujeres en nivel socioeconómico y patrimonio, mientras que en logro educativo las diferencias por sexo son mínimas. Las entidades con mayor proporción de personas que superaron el nivel socioeconómico de origen fueron Baja California (63.9 %), Quintana Roo (63.7 %), Campeche (62.8 %) y Yucatán (59.7 %).
Contexto y significado de los resultados
La ENBIARE 2025 se realiza en un entorno de recuperación económica posterior a la pandemia y de cambios en el mercado laboral. El aumento de 0.17 puntos respecto a 2021 coincide con la reactivación de empleos formales y el incremento de remesas, aunque no elimina las brechas regionales ni las dificultades de los hogares con menor ingreso. El Inegi subraya que la medición es subjetiva y depende de las expectativas individuales, por lo que los promedios altos no equivalen a ausencia de carencias objetivas.
Los resultados ofrecen a los tomadores de decisiones un indicador complementario a las estadísticas tradicionales de ingreso y pobreza. La alta valoración de la libertad personal y de la vivienda sugiere que las políticas orientadas a estos ámbitos podrían reforzar la percepción de bienestar, mientras que la persistente dificultad para cubrir gastos en estados del sureste exige atención focalizada. El Inegi continuará aplicando la encuesta de manera periódica para monitorear la evolución de estas percepciones.
