El Banco Central de Nicaragua destina reservas acumuladas para contener el precio de los combustibles ante el encarecimiento del petróleo vinculado a la tensión en Oriente Medio. Ovidio Reyes, presidente de la entidad, señaló que esta decisión mitiga el traslado directo a los costos de producción y al transporte, aunque reconoce un impacto ya visible en materiales clave. El objetivo inmediato es evitar un salto abrupto en las tarifas internas mientras persista la volatilidad internacional.

Entre diciembre de 2025 y mayo de 2026 la canasta básica subió 551 córdobas, un incremento modesto pero sostenido que refleja la presión externa. Al mismo tiempo, el 83,8 % de las remesas sigue llegando de Estados Unidos y el 60 % de la deuda externa está indexada a tasas variables. El uso de ahorros públicos ofrece estabilidad temporal, pero reduce el margen fiscal disponible si el conflicto se prolonga y obliga a evaluar cuánto puede sostenerse este colchón sin comprometer otras prioridades de gasto.
