El patrimonio neto de Elon Musk descendió por debajo de los 800.000 millones de dólares después de que el decimotercer intento de lanzamiento de Starship fuera abortado por un fallo en el encendido de varios motores. Las acciones de SpaceX, que cotizan en un mercado secundario, registraron una baja del 4,4 % hasta situarse cerca de los 125 dólares por título, lo que prolongó cinco jornadas consecutivas de pérdidas y recortó el valor de la participación de Musk en más de 45.000 millones de dólares.
El empresario mantiene la posición de persona más rica del mundo con un patrimonio estimado en 792.800 millones de dólares, por delante de Larry Page y Sergey Brin. Sin embargo, la reciente volatilidad pone de relieve la dependencia de su fortuna respecto al desempeño de SpaceX y al calendario de pruebas del cohete más grande jamás construido.

Secuencia de eventos del vuelo abortado
SpaceX había programado el vuelo para la noche del jueves. Minutos antes del despegue, los sistemas detectaron irregularidades en el arranque de algunos motores del propulsor Super Heavy. La empresa canceló la cuenta atrás y Musk anunció que se intentaría un nuevo lanzamiento “con suerte en unos días”. Posteriormente precisó que la fecha más probable se situaba a principios de la semana siguiente.
Este episodio se suma al intento fallido de mayo, cuando el propulsor no logró un aterrizaje controlado en el Golfo de México tras fallos en el reencendido de varios motores. Ambos contratiempos ocurren mientras SpaceX busca validar capacidades clave para misiones futuras, entre ellas el reencendido en vuelo y el despliegue actualizado de satélites Starlink.
Reacción de los mercados y valoración de analistas
El descenso de las acciones de SpaceX se produjo en un contexto en el que, días antes, el analista de UBS Gavin Parsons había señalado que la reciente corrección representaba una oportunidad de entrada antes del vuelo de Starship. Parsons esperaba que el ensayo demostrara hitos técnicos y generara un efecto positivo en la valoración de la compañía.
La cotización había bajado un 14,5 % hasta el jueves, lo que refleja la sensibilidad del mercado a cualquier retraso en el programa de pruebas. SpaceX salió a bolsa recientemente y, en su prospecto, presentó a Starship como el elemento central de su estrategia de crecimiento, con el objetivo de reducir en un 99 % los costos de acceso a la órbita mediante la reutilización completa del vehículo.
Próximos pasos para SpaceX y Tesla
La empresa ha indicado que revisará los datos del intento abortado para identificar la causa exacta del fallo en el encendido. Mientras tanto, el calendario de vuelos sigue condicionado por la necesidad de cumplir los requisitos de la Administración Federal de Aviación y por los plazos internos de desarrollo.
Al mismo tiempo, Tesla, la otra compañía principal de Musk, publicará sus resultados trimestrales el 22 de julio. Entre las preguntas enviadas por los accionistas destacan varias relacionadas con el estancamiento del programa robotaxi, lo que añade otra capa de escrutinio sobre la capacidad de ejecución del empresario en diferentes frentes tecnológicos.
Contexto histórico del proyecto Starship
SpaceX lleva años presentando a Starship como el vehículo que permitirá transportar carga y tripulación a la Luna y Marte. Con 122 metros de altura, el cohete supera en tamaño a cualquier lanzador previo. Varios vuelos de prueba han terminado en explosiones, episodios que Musk ha calificado en ocasiones como “pequeños contratiempos” inherentes al desarrollo de tecnologías de vida multiplanetaria.
El vuelo número 13 representaba el primer ensayo tras la salida a bolsa y buscaba confirmar el rendimiento del sistema de propulsión y la capacidad de reencendido de los motores, requisitos considerados esenciales para misiones de mayor complejidad.
La evolución del programa muestra tanto avances técnicos como la persistencia de desafíos operativos. Cada intento aporta datos que SpaceX utiliza para ajustar diseños y procedimientos, aunque los retrasos afectan directamente la percepción del mercado sobre el ritmo de cumplimiento de objetivos.
Los inversores observan con atención cómo la compañía equilibra la ambición de sus metas con la realidad de los desarrollos de ingeniería. El desempeño de Starship sigue siendo el factor más influyente en la valoración de SpaceX y, por extensión, en el patrimonio neto de su principal accionista.
