Precios del aceite de oliva revelan tensiones regionales

El 23 de julio de 2026 las cotizaciones del aceite de oliva en España muestran una dispersión notable entre las principales fuentes de información. Infaoliva registra 2,975 euros por kilogramo para el lampante, las Almazaras Federadas de Córdoba elevan esa cifra a 3,013 euros y la Junta de Andalucía sitúa el virgen extra en 3,52 euros. Estas diferencias no son meros detalles técnicos: reflejan la fragmentación del mercado y la presión que ejerce la incertidumbre climática sobre las decisiones de productores, cooperativas y exportadores.

España sigue siendo el primer proveedor mundial, con el 45 % de la producción global y más de 350 000 agricultores dependientes del olivar. El sector genera 32 millones de jornales por campaña y vertebra la economía de municipios enteros en Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura. Sin embargo, los datos de julio de 2026 indican que el equilibrio entre oferta y demanda sigue siendo frágil.

Precios del aceite de oliva revelan tensiones regionales

¿Por qué varían tanto las cotizaciones entre fuentes?

La brecha entre Infaoliva y la Junta de Andalucía supera los 500 euros por tonelada en algunas categorías. Esta diferencia surge porque cada entidad aplica criterios distintos para ponderar volúmenes vendidos, calidades medias y plazos de entrega. Los datos de la Junta incorporan operaciones realizadas en cooperativas jiennenses con mayor presencia de virgen extra, mientras que Infaoliva refleja un promedio más amplio que incluye ventas de lampante a granel para refinería. Esta heterogeneidad dificulta que los pequeños productores calculen con precisión el precio real al que pueden vender.

El clima como variable dominante en 2025-2026

Las abundantes lluvias primaverales de 2025 mejoraron el estado de los olivos, pero los analistas de Olive Oil Times advierten que la producción conjunta de los seis principales países podría caer hasta 2,65 millones de toneladas, por debajo de los 2,94 millones de la campaña anterior. España, que aporta el 70 % de la producción europea, concentra el riesgo: cualquier episodio de calor extremo entre agosto y octubre puede reducir el rendimiento de aceite por kilo de aceituna. El MAPA ha respondido elaborando una norma de comercialización que permitiría retirar producto si la cosecha resulta excesiva, medida que busca evitar ventas por debajo de costes.

Tres efectos estructurales que los precios ocultan

Primero, la diferencia de precio entre virgen extra y lampante se ha estrechado en varias lonjas andaluzas, lo que reduce el incentivo para invertir en calidad. Los productores que mantienen olivar tradicional ven cómo el diferencial de 0,46 euros por kilo registrado por la Junta apenas compensa los mayores costes de recolección manual. Segundo, las cooperativas medianas enfrentan un dilema: almacenar aceite a la espera de mejores precios o vender inmediatamente para cubrir deudas contraídas durante la sequía de 2024. Tercero, los exportadores a granel hacia Italia y Estados Unidos ya están renegociando contratos plurianuales con cláusulas de ajuste climático que antes no existían.

Perspectivas enfrentadas entre productores y distribuidores

Los agricultores organizados en cooperativas defienden la retirada de mercado como mecanismo de estabilización, argumentando que sin intervención los precios podrían desplomarse por debajo de 2,80 euros. Los envasadores y grandes distribuidores, en cambio, alertan de que cualquier restricción artificial de oferta encarecería el producto en los lineales y perderían cuota frente al aceite de girasol o de semillas. El MAPA se encuentra en medio de estas posiciones: debe publicar la orden definitiva antes de que comience la campaña 2026-2027, pero solo si las previsiones de cosecha se confirman altas.

Riesgos que podrían alterar el escenario actual

El primer riesgo es que las lluvias de primavera no se traduzcan en mayor producción si el verano resulta más cálido de lo previsto. El segundo riesgo radica en la posible activación de la norma de comercialización: si se retira volumen excesivo, los países competidores como Túnez o Turquía podrían ganar cuota de mercado. El tercer riesgo afecta a la balanza comercial española: una subida sostenida de precios podría frenar las exportaciones a mercados sensibles como China o Brasil, donde el aceite de oliva compite con otros aceites vegetales más baratos.

La evolución de las cotizaciones en las próximas semanas dependerá tanto de los datos meteorológicos como de la decisión final del MAPA sobre la norma de retirada. Los productores que diversifiquen hacia el virgen extra de calidad diferenciada y las cooperativas que refuercen sus sistemas de trazabilidad tendrán mayor margen para absorber la volatilidad. El resto del sector, en cambio, seguirá expuesto a oscilaciones bruscas que ya no dependen solo de la cantidad de aceite disponible, sino de cómo se interpreten los datos climáticos y las políticas de intervención.

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