La gasolina Magna promedia 23.808 pesos por litro en la Ciudad de México, mientras la Premium alcanza 28.719 pesos y el diésel se sitúa en 26.99 pesos. Estos valores, reportados por la Comisión Nacional de Energía y la Profeco, reflejan el costo diario que enfrentan automovilistas y el efecto indirecto sobre el transporte de bienes y servicios.

El reemplazo de la CRE por la CNE en marzo de 2025 centralizó la regulación de hidrocarburos. Este organismo técnico ahora fija tarifas, otorga permisos y supervisa la cadena de suministro bajo lineamientos de la Secretaría de Energía, buscando mayor control sobre precios y seguridad energética.
Acuerdo de contención y variables externas
El pacto firmado por la presidenta Claudia Sheinbaum con el sector empresarial busca mantener la Magna por debajo de 24 pesos. Sin embargo, el precio final depende de costos de producción, logística, impuestos y cotizaciones internacionales del crudo. Cualquier fluctuación global puede presionar el límite acordado y trasladarse a la inflación general.
La CNE coordina sus decisiones con la Sener para preservar autonomía técnica, lo que reduce riesgos de discrecionalidad pero exige transparencia constante en el control de permisos y precios. Esta estructura busca estabilizar el mercado sin aislar a México de la volatilidad externa.
