La Fundación Cotec proyecta que la inversión en investigación y desarrollo alcanzará 25.601 millones de euros en 2025, superando por primera vez el umbral de 25.000 millones. Este dato surge de estimaciones basadas en el escenario macroeconómico del Banco de España y procesadas por especialistas de las universidades Carlos III y Alcalá. Representa un aumento de 1.670 millones respecto a 2024 y de casi 10.000 millones frente a 2020. El gasto se situaría en el 1,52 por ciento del PIB, la proporción más elevada registrada hasta ahora.
El crecimiento anual ronda el 7 por ciento, lo que confirma once años consecutivos de expansión. Sin embargo, este ritmo resulta más moderado que los observados en 2022 y 2023, cuando las tasas llegaron al 12 y 15,8 por ciento respectivamente. La continuidad del avance se produce todavía bajo la vigencia de los fondos Next Generation EU, cuyo plazo de ejecución concluye en agosto de 2026.

Dependencia temporal de los fondos europeos
Los recursos del programa Next Generation han actuado como catalizador principal desde 2021. Las empresas y centros públicos han utilizado estas partidas para ampliar infraestructuras, contratar personal cualificado y lanzar proyectos colaborativos. Sin embargo, la finalización del programa genera incertidumbre sobre la capacidad de sustituirlos con fondos nacionales o privados. Varios centros de investigación ya advierten que algunos contratos temporales podrían no renovarse si no aparece una fuente alternativa de financiación estable.
Visión desde el tejido empresarial
Las grandes compañías del sector farmacéutico y tecnológico valoran positivamente el incremento, porque les permite ampliar departamentos de innovación y participar en consorcios internacionales. En cambio, las pymes manifiestan dificultades para acceder a las convocatorias y para cumplir los requisitos administrativos de los fondos europeos. Muchas de ellas sostienen que el crecimiento agregado oculta una brecha creciente entre empresas de distinto tamaño.
Perspectiva de las universidades y centros públicos
Las universidades destacan que el aumento presupuestario ha permitido estabilizar grupos de investigación que antes dependían de contratos precarios. No obstante, señalan que la mayor parte del nuevo gasto se concentra en equipamiento y que el capítulo de personal sigue siendo insuficiente. Los investigadores temporales continúan representando un porcentaje elevado de las plantillas, lo que limita la continuidad de líneas de trabajo a largo plazo.
El desafío cuantitativo para 2027
La Estrategia Española de Ciencia, Tecnología e Innovación fijó el objetivo del 2,12 por ciento del PIB para 2027. Cotec calcula que, para alcanzarlo, sería necesario encadenar tasas anuales del 23,67 por ciento a partir de 2026. Esa cifra contrasta con el 7 por ciento estimado para 2025 y con la media histórica de los últimos cinco años. La distancia entre el ritmo actual y el requerido plantea dudas sobre la viabilidad del objetivo sin cambios estructurales en la política presupuestaria.
Riesgos de concentración geográfica y sectorial
Los datos agregados no revelan la distribución territorial del gasto. Comunidades como Madrid y Cataluña concentran una parte desproporcionada de los proyectos financiados con fondos europeos. Esta concentración puede generar efectos de derrame limitados hacia otras regiones, perpetuando desequilibrios en la capacidad innovadora del país. Además, los sectores que más han crecido son los vinculados a la salud y a las tecnologías digitales, mientras que la industria manufacturera tradicional avanza a menor velocidad.
Escenarios de continuación o estancamiento
Si el gasto público mantiene su ritmo actual y el sector privado responde con incrementos similares, España podría acercarse al 1,7 por ciento del PIB en 2028. En cambio, una retirada prematura de los estímulos europeos sin contrapartida nacional podría devolver las tasas de crecimiento a niveles inferiores al 4 por ciento anual. En ese caso, el objetivo de 2027 quedaría definitivamente fuera de alcance y se abriría un nuevo periodo de divergencia respecto a los países líderes europeos.
Implicaciones para la competitividad internacional
El 1,52 por ciento actual sitúa a España por encima de Italia y Portugal, pero todavía lejos de Alemania o Francia. Esta posición intermedia afecta la capacidad de atraer talento y de participar en proyectos europeos de gran escala. Algunos grupos de investigación ya reportan dificultades para liderar consorcios cuando los socios perciben que el compromiso presupuestario español podría debilitarse tras 2026.
La trayectoria de los próximos dos años determinará si el récord de 2025 representa un punto de inflexión estructural o un máximo temporal vinculado a los fondos de recuperación. Las decisiones que se adopten en los presupuestos de 2026 y 2027 serán determinantes para definir esa trayectoria.
