La decisión del Banco Central de Costa Rica de recortar la Tasa de Política Monetaria en 75 puntos base durante 2025 generó un efecto claramente asimétrico. Los datos del Informe Mensual de Coyuntura Económica de junio y el acta de la sesión 6329-2026 muestran que las tasas pasivas negociadas descendieron con mayor rapidez que las activas. Mientras la Tasa Pasiva Negociada en colones cayó a 4,7 % en mayo de 2026, la Tasa Activa Negociada en la misma moneda subió a 12,1 %. Este contraste revela que el objetivo de abaratar el crédito se cumplió solo de forma parcial.
Crecimiento del crédito pierde fuerza en ambas monedas
El financiamiento al sector privado registró una expansión interanual de apenas 3,3 % en mayo de 2026, frente al 6,6 % observado doce meses antes. El crédito en colones avanzó 3,1 % y el denominado en dólares 3,8 %. Ambas cifras quedan por debajo de los niveles de mayo de 2025. La desaceleración coincide con un entorno de inflación negativa y TPM más estable, lo que reduce el incentivo de las entidades para trasladar recortes a los prestatarios.
Traspaso parcial y gradual hacia las tasas activas
El Banco Central reconoce que la reducción de la TPM se trasladó de manera “parcial y gradual” a las tasas activas negociadas. En contraste, las tasas pasivas reflejaron el descenso con mayor nitidez. La Tasa Básica Pasiva cerró mayo en 3,6 %, acumulando una baja de 27 puntos base en un año. Alonso Alfaro, economista jefe del BCCR, señaló ante la Junta Directiva que la trayectoria descendente de la tasa de referencia no se observa en las tasas activas, incluso bajo distintas ponderaciones.

La rigidez en colones responde a competencia limitada
Una de las explicaciones más consistentes radica en la estructura del mercado bancario costarricense. Con pocos actores dominantes, las entidades pueden mantener márgenes elevados sin perder cuota significativa. El aumento de la Tasa Activa Negociada en colones a 12,1 % mientras la TPM bajaba confirma que la competencia no es suficiente para forzar un ajuste rápido. En dólares, donde existe mayor oferta internacional, la tasa sí descendió de 7,5 % a 7,0 %.
Perspectiva de los ahorrantes y de los deudores
Los ahorrantes en colones vieron reducida su remuneración de forma más inmediata, lo que erosiona el rendimiento real de sus depósitos en un contexto de inflación negativa. Los deudores, en cambio, enfrentan costos que apenas se ajustan o incluso aumentan en moneda local. Esta asimetría amplía la brecha entre quienes dependen de rendimientos de ahorro y quienes necesitan financiamiento para consumo o inversión productiva.
El premio por ahorrar en colones sigue sin convencer
El análisis del BCCR detectó una leve mejora en los premios por mantener depósitos en colones, acercándose a cero en algunos plazos. Sin embargo, Juan Andrés Robalino y el propio Alfaro coincidieron en que el ajuste resulta insuficiente para revertir la preferencia por dólares. La desaceleración del crédito en dólares desde 2025 ha contenido parcialmente la dolarización, pero no ha modificado las decisiones de los agentes económicos que siguen percibiendo mayor seguridad en moneda extranjera.
Riesgos de crédito al consumo bajo la lupa
Durante la misma sesión de la Junta Directiva se puso especial atención en los riesgos asociados al crédito al consumo y a las tarjetas de crédito. La combinación de tasas activas rígidas y menor dinamismo del empleo podría elevar la morosidad en estos segmentos. Las entidades financieras podrían entonces endurecer aún más los criterios de otorgamiento, reforzando el círculo de menor crecimiento del crédito.
Escenarios hacia adelante
Si la inflación se mantiene negativa y la TPM no registra nuevos recortes significativos, las tasas activas en colones podrían continuar mostrando resistencia. Un mayor grado de competencia o una regulación que obligue a mayor transparencia en la formación de tasas activas serían necesarios para equilibrar el traspaso. De lo contrario, el sistema financiero costarricense mantendrá una configuración donde los beneficios de la política monetaria expansiva se concentran en los intermediarios y no llegan plenamente ni a deudores ni a ahorrantes en la magnitud esperada.
