El Primer Lunes del Cerro de la Guelaguetza 2026 ya se encontraba en marcha cuando, en las inmediaciones del Auditorio Guelaguetza, varias personas continuaban ofreciendo boletos de reventa. La función matutina había comenzado, pero la actividad informal no cesó. Un vendedor proponía un acceso a la Sección B por mil 500 pesos mientras el espectáculo avanzaba, lo que evidenció que la demanda de última hora sigue alimentando esta práctica.
Contexto de la festividad y su organización
La Guelaguetza constituye el evento cultural más relevante de Oaxaca y reúne delegaciones de las distintas regiones del estado. Las autoridades locales establecen cada año un sistema oficial de venta de boletos con precios fijos y mecanismos de control para limitar el acceso irregular. Sin embargo, la alta concurrencia de turistas nacionales y extranjeros genera un mercado paralelo que se activa en las zonas de ingreso al recinto.
Los operativos policiales y las revisiones en los puntos de acceso buscan reducir estas transacciones, aunque su efectividad varía según la jornada. En esta ocasión, la presencia de revendedores después del comienzo del programa indica que las medidas aplicadas hasta ahora no han logrado eliminar por completo la actividad.
Observaciones durante la jornada matutina
Los asistentes que adquirieron sus boletos por canales autorizados manifestaron inconformidad al ver que personas intentaban vender accesos a precios elevados incluso cuando las presentaciones ya estaban en curso. Esta situación genera un contraste entre quienes cumplieron con los procedimientos establecidos y quienes buscan aprovechar la urgencia de último momento.

El caso registrado en la Sección B no fue aislado. Varios vendedores permanecieron en las inmediaciones durante la mañana, ajustando sus ofertas conforme avanzaba el evento. Esta dinámica permite observar cómo la especulación se adapta a las condiciones del momento y busca maximizar el retorno de quienes adquirieron boletos con anticipación.
Impacto en el público y en la percepción del evento
La reventa afecta la experiencia de quienes planean su visita con anticipación y pagan el precio oficial. Además, genera una percepción de descontrol que puede influir en la imagen de la festividad ante visitantes que acuden por primera vez. Las quejas recurrentes se centran en la falta de garantías para quienes compran fuera del sistema autorizado y en la presión que ejerce la presencia de revendedores sobre el entorno inmediato al auditorio.
Las autoridades han señalado en años anteriores que la alta demanda supera la capacidad de los controles implementados. Esta vez, la continuidad de las transacciones después del inicio del programa refuerza la necesidad de evaluar la coordinación entre distintas instancias responsables de la seguridad y el orden en el recinto.
Consideraciones sobre medidas de control
Los mecanismos oficiales incluyen la venta anticipada, la verificación de identidad en algunos casos y la presencia de personal de seguridad en los accesos. No obstante, la reventa se desplaza hacia zonas periféricas donde la supervisión resulta más compleja. La observación de esta jornada sugiere que cualquier estrategia futura deberá considerar tanto el momento previo al evento como las horas posteriores al comienzo de las funciones.
El fenómeno no es exclusivo de Oaxaca, pero adquiere mayor visibilidad durante celebraciones de gran convocatoria. El equilibrio entre facilitar el acceso al público y restringir prácticas informales representa un desafío que requiere ajustes constantes en los operativos.
La escena documentada durante la mañana del Primer Lunes del Cerro muestra que la reventa mantiene su presencia aun cuando el programa ya está en desarrollo, lo que plantea interrogantes sobre la capacidad de las medidas actuales para modificar esta conducta de manera sostenida.
