La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá ha generado un cambio notable en las estrategias de financiamiento de las empresas mexicanas. En lugar de comprometerse con deudas a largo plazo, muchas compañías han optado por créditos de plazos más cortos mientras evalúan el rumbo de las negociaciones comerciales. Esta tendencia refleja una postura cautelosa ante la incertidumbre que rodea el futuro del acuerdo.
Preferencia por plazos cortos ante la revisión comercial
Durante la presentación de resultados del segundo trimestre de 2026, el director general de Grupo Financiero Banorte, José Marcos Ramírez Miguel, explicó que la demanda de crédito sigue activa, pero las empresas evitan compromisos extensos. Según sus palabras, la situación actual del T-MEC lleva a las compañías a elegir plazos más breves sin que esto indique un panorama negativo, aunque sí deja margen para una mejora futura.
El banco anticipa que una mayor claridad en las negociaciones permitirá retomar proyectos de inversión con mayor confianza. Esta expectativa se basa en el avance de las conversaciones entre México y Estados Unidos sobre temas pendientes, lo que podría traducirse en un incremento del financiamiento a plazos mayores durante la segunda mitad del año.

Integración regional y oportunidades frente a competidores globales
El economista en jefe de Banorte, Alejandro Padilla, señaló que las revisiones anuales mantienen vigente el T-MEC durante una década y pueden servir como puente hacia una extensión de dieciséis años adicionales. Este escenario, considerado favorable para los tres países socios, fortalecería la integración de América del Norte frente a la competencia de China.
Entre los asuntos prioritarios destacan las reglas de origen, el sector automotriz y los aranceles estadounidenses bajo las secciones 122 y 232, que impactan directamente al acero y aluminio. La institución también prevé que el proceso de revisión impulse una sustitución gradual de importaciones asiáticas, dado que México exporta entre ocho y nueve mil millones de dólares anuales a China mientras importa cerca de 120 mil millones.
Proyecciones económicas y riesgos identificados
Banorte mantuvo su previsión de crecimiento para la economía mexicana en 1,4 por ciento para 2026. Calcula que el producto interno bruto registró un avance trimestral de 1,3 por ciento entre abril y junio, tras una contracción de 0,6 por ciento en los primeros tres meses del año. Para la segunda mitad del año proyecta incrementos interanuales entre 1,2 y 2,2 por ciento.
El principal riesgo señalado es una desaceleración más intensa de la economía mundial. No obstante, el banco resaltó que las exportaciones mexicanas crecieron más del 20 por ciento entre enero y mayo, lo que ofrece un colchón ante posibles turbulencias externas.
Resultados trimestrales del banco y evolución de la cartera
En sus reportes del segundo trimestre, Banorte registró una utilidad neta de 15 mil 550 millones de pesos, equivalente a un aumento interanual del 6 por ciento. La cartera de crédito vigente creció 8 por ciento y alcanzó 1,27 billones de pesos. El financiamiento al consumo avanzó 10 por ciento, con el crédito automotriz destacando al subir 26 por ciento, seguido por el de nómina con 14 por ciento y las tarjetas con 12 por ciento.
La cartera comercial aumentó 8 por ciento, la de gobierno 7 por ciento y la corporativa 2 por ciento. La captación tradicional se elevó 6 por ciento hasta 1,2 billones de pesos, mientras la morosidad se mantuvo en 1,5 por ciento. Estos indicadores reflejan una operación estable pese a las condiciones de volatilidad advertidas por la institución.
