Salarios UOCRA julio 2026: nuevas cifras por zona

Los trabajadores de la construcción nucleados en la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) percibirán en julio de 2026 una nueva actualización de haberes, producto del esquema escalonado pactado con la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) y la Federación Argentina de Entidades de la Construcción (FAEC). El ajuste, que busca preservar el poder de compra ante la dinámica de precios, se aplica de manera diferenciada según la zona geográfica y la categoría laboral, y consolida valores que ya rigen o entrarán en vigencia a partir del 1° de agosto.

El convenio paritario en curso contempla incrementos mensuales sobre los salarios básicos. Según lo firmado en mayo, en junio se aplicó un 2,1% sobre los haberes de mayo y en julio correspondió un 2% calculado sobre los sueldos actualizados de junio. Para agosto ya está definido un ajuste adicional del 1,9% sobre los básicos de julio. La vigencia del acuerdo se extiende hasta el 31 de agosto de 2026, fecha en la que las partes mantendrán activa una Comisión Especial para evaluar el impacto socioeconómico y definir la continuidad de los aumentos a partir de septiembre.

La comisión se reunió el 20 de julio de 2026 para revisar la situación salarial y analizar posibles prórrogas o nuevos incrementos. El mecanismo también habilita convocatorias extraordinarias si las variables económicas lo exigen antes de esa fecha. Esta arquitectura de actualizaciones mensuales refleja la estrategia de las partes de evitar saltos abruptos y de sostener la negociación abierta en un contexto de inflación aún sensible para el sector.

Montos diarios y mensuales según categoría y región

El convenio establece jornales diarios para el personal de obra y una remuneración mensual para los serenos. Los valores varían de forma marcada entre las cuatro zonas definidas. En la Zona A —que agrupa a la Ciudad de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Salta, Tucumán, Chaco, Corrientes, Jujuy y Misiones— el oficial especializado percibe 7.420 pesos por jornal; el oficial, 6.348; el medio oficial, 5.866; y el ayudante, 5.399. El sereno de esa región cobra 980.858 pesos mensuales.

En la Zona B (La Pampa, Neuquén, Río Negro y Chubut) los montos ascienden a 8.237 pesos diarios para el oficial especializado, 7.049 para el oficial, 6.502 para el medio oficial y 6.020 para el ayudante. El sereno alcanza 1.092.719 pesos al mes. La Zona C, correspondiente a Santa Cruz, eleva de manera sensible las cifras: 11.392 pesos el oficial especializado, 10.680 el oficial, 10.306 el medio oficial y 10.007 el ayudante, mientras que el sereno llega a 1.639.782 pesos mensuales.

La Zona C Austral, que abarca Tierra del Fuego, concentra los valores más altos del mapa salarial: 14.841 pesos diarios para el oficial especializado, 12.695 para el oficial, 11.732 para el medio oficial y 10.798 para el ayudante. El sereno de esa jurisdicción percibe 1.961.716 pesos al mes. Las diferencias responden a adicionales por región y a las condiciones particulares del trabajo en la Patagonia, donde el costo de vida y las características de las obras inciden de lleno en la estructura de remuneraciones.

Recuperación parcial y señales mixtas del sector

El acuerdo se firmó en un escenario de recuperación incompleta de la actividad. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró en mayo un alza interanual del 1,9%, acompañada por un repunte del 6,3% en la demanda de insumos. Sin embargo, los datos de junio volvieron a mostrar contracción: los despachos de cemento cayeron 0,7% y el Índice Construya retrocedió 2%. Estas oscilaciones mantienen latente la preocupación por la estabilidad del empleo en el rubro y refuerzan la necesidad de un seguimiento estrecho de las variables sectoriales.

Para las empresas constructoras, el esquema de aumentos mensuales implica una carga previsible pero acumulativa sobre los costos laborales. Para los trabajadores, representa un intento de no perder terreno frente a la inflación, aunque el resultado final dependerá de la evolución real de los precios en cada región. La Comisión Especial tendrá, por tanto, un rol central a la hora de calibrar si los ajustes pactados hasta agosto alcanzan o si será necesario reabrir la negociación antes de lo previsto.

La estructura por zonas también genera efectos distributivos internos. Un oficial especializado en Tierra del Fuego percibe prácticamente el doble que su par de la Zona A, lo que refleja no solo el costo de vida austral sino también la escasez relativa de mano de obra calificada en el extremo sur. Esa brecha, consolidada en sucesivos convenios, se ha convertido en un dato estructural del mercado laboral de la construcción argentina y condiciona tanto la movilidad de los trabajadores como las decisiones de inversión de las firmas que operan en múltiples provincias.

Con la actualización de julio ya incorporada y el incremento de agosto definido, el foco se desplaza hacia la reunión de seguimiento y hacia los indicadores de actividad del tercer trimestre. La capacidad del sector para absorber los nuevos costos sin afectar el nivel de empleo dependerá, en buena medida, de que la demanda de obras privadas y públicas recupere un ritmo más sostenido que el observado entre mayo y junio. Hasta entonces, los valores publicados por UOCRA marcan el piso salarial vigente para decenas de miles de trabajadores en todo el país.

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