Entre enero y el 23 de julio de 2026, Estados Unidos acumuló 2.318 casos confirmados de sarampión, la cifra más alta desde 1991. Los datos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades revelan que 45 jurisdicciones reportaron contagios y que 35 brotes concentraron el 93 por ciento de los casos. La mayoría de los afectados carecía de vacunación documentada o completa, un patrón que coincide con la disminución sostenida de la cobertura de la vacuna MMR entre preescolares.
El umbral de inmunidad comunitaria exige al menos 95 por ciento de cobertura. El ciclo 2024-2025 cerró con 92.5 por ciento, lo que dejó a cerca de 286.000 estudiantes sin registro completo de vacunación. Esta brecha, aunque parezca modesta en términos porcentuales, ha permitido que cadenas de transmisión se establezcan con rapidez en comunidades con tasas inferiores al promedio nacional.

El rol de las comunidades con baja cobertura
La distribución geográfica de los brotes no es aleatoria. Los 35 brotes identificados se concentran en zonas donde la vacunación MMR cayó por debajo del 90 por ciento durante los últimos cinco años. En estos enclaves, una sola persona infectada puede generar decenas de contagios secundarios antes de que las autoridades sanitarias logren identificar y aislar los contactos. La efectividad de una dosis de MMR alcanza el 93 por ciento, mientras que dos dosis ofrecen 97 por ciento de protección, cifras que pierden relevancia cuando el porcentaje de población susceptible supera el 5 por ciento.
El análisis de los datos muestra que el 93 por ciento de los casos actuales se vincula directamente con brotes, no con importaciones aisladas. Esto indica que el virus encuentra terreno fértil dentro del país y ya no depende exclusivamente de viajeros internacionales para mantenerse activo.
Perspectivas de pediatras frente a responsables de salud pública
La Academia Estadounidense de Pediatría ha calificado la situación como una crisis evitable que afecta de forma desproporcionada a niños. Su presidente, Andrew Racine, señala que los sistemas de atención primaria enfrentan ahora un volumen de consultas por sarampión que no se veía desde finales del siglo pasado. Los hospitales infantiles reportan mayor ocupación de camas de aislamiento y necesidad de reforzar protocolos de triaje para evitar contagios nosocomiales.
Por otro lado, las autoridades estatales de salud argumentan que las políticas de exención de vacunación por motivos personales o religiosos han limitado su capacidad de respuesta. Algunos estados mantienen tasas de exención superiores al 5 por ciento, lo que reduce el margen de maniobra para alcanzar la inmunidad comunitaria incluso cuando se implementan campañas de refuerzo. Esta tensión entre autonomía individual y protección colectiva sigue sin resolverse en varias legislaturas estatales.
Viajes internacionales y cadenas de transmisión escolar
California duplicó sus casos en 2026 tras detectar contagios en vuelos procedentes de Cancún y Londres. Los CDC recomiendan que cualquier persona expuesta consulte primero a su proveedor de salud antes de acudir a clínicas, medida que busca evitar la diseminación en salas de espera. Sin embargo, el flujo constante de viajeros y el regreso a clases en agosto complican el control de cadenas de transmisión que ya cruzan fronteras estatales.
La Organización Panamericana de la Salud convocó a México y Estados Unidos a revisar sus estrategias conjuntas. Ambos países comparten rutas aéreas y terrestres de alto volumen, y los brotes recientes demuestran que las medidas unilaterales resultan insuficientes cuando las coberturas de vacunación difieren entre regiones vecinas.
Consecuencias económicas y de recursos sanitarios
Cada brote requiere rastreo intensivo de contactos, pruebas diagnósticas y, en algunos casos, inmunoglobulina para personas inmunocomprometidas. Los departamentos de salud locales han debido reasignar personal de programas de vacunación rutinaria hacia respuesta de emergencia, lo que retrasa otras campañas de inmunización infantil. El costo por caso de sarampión hospitalizado supera con creces el de una dosis de MMR, lo que convierte la prevención en la opción más eficiente desde el punto de vista presupuestario.
Las escuelas enfrentan decisiones difíciles cuando detectan casos. El cierre temporal de aulas o la exclusión de estudiantes no vacunados genera fricciones con familias que alegan objeciones de conciencia, mientras que los distritos escolares deben equilibrar el derecho a la educación con la obligación de proteger a toda la comunidad estudiantil.
Riesgos si persiste la tendencia actual
Si la cobertura de MMR no recupera el nivel del 95 por ciento antes del próximo ciclo escolar, los modelos epidemiológicos proyectan que los brotes podrían volverse endémicos en al menos tres estados con tasas persistentemente bajas. La reintroducción sostenida del virus elevaría la probabilidad de casos en grupos de alto riesgo, como lactantes menores de un año y pacientes con inmunosupresión, para quienes la enfermedad puede resultar mortal.
El avance de los contagios durante el resto de 2026 dependerá directamente de la intensidad de las campañas de inmunización y de la capacidad para interrumpir cadenas de transmisión antes de que alcancen comunidades vulnerables. La experiencia de 2000, cuando Estados Unidos eliminó la transmisión endémica, demuestra que el control es posible, pero requiere mantener coberturas elevadas de forma sostenida y responder con rapidez ante cualquier importación.
