El aumento del 1.1% en la energía inyectada al SENI durante el primer trimestre de 2026 plantea una pregunta central: ¿este incremento refleja una expansión sólida del sistema o simplemente una respuesta temporal a la demanda económica? Los datos del Informe de Desempeño Empresas Eléctricas Estatales marzo 2026 muestran que se alcanzaron 5.300,2 GWh, 56,8 GWh más que en el mismo período de 2025. Sin embargo, la composición de la matriz revela tensiones que van más allá de la cifra agregada.
¿Qué revela el desplazamiento entre gas y derivados del petróleo?
El gas natural mantuvo su posición dominante con 35,9% de participación, aunque perdió 4,8 puntos porcentuales respecto al año anterior. Al mismo tiempo, los derivados del petróleo subieron al 13,8%, un incremento de seis puntos. Esta variación no parece casual: coincide con fluctuaciones en los precios internacionales de los combustibles y sugiere que los operadores optaron por una combinación más flexible ante la volatilidad del mercado. El resultado es un sistema que mantiene el suministro pero a costa de mayor exposición a costos externos.

El carbón, por su parte, descendió al 27,7% con una reducción de 1,6 puntos. Esta baja resulta consistente con los objetivos de transición, aunque el ritmo sigue siendo moderado. Las fuentes renovables no convencionales alcanzaron 16,6%, apenas 0,7 puntos más que en 2025, mientras la hidroeléctrica se mantuvo estable en 6,0%.
Perspectivas de las empresas estatales frente al mercado
Desde el punto de vista de EGEHID, la facturación de 317,2 GWh representa una caída de volumen del 2,3%, compensada parcialmente por mejores precios promedio. La empresa aumentó sus inversiones un 12,1%, destinándolas a modernización de infraestructura. Para EGEPC, los 1.079,9 GWh aportados al SENI confirman su rol estratégico, aunque el uso intensivo de carbón genera presiones ambientales que no se resuelven solo con eficiencia operativa.
ETED reportó USD 34,8 millones en peajes, un crecimiento del 4,4% impulsado por mayor uso de la red y derechos de conexión. Esta cifra indica que la demanda de transmisión sigue en ascenso, pero también que cualquier interrupción en la cadena de generación se transmite rápidamente a los costos finales de los usuarios.
Impacto en consumidores y sectores productivos
Para los hogares y las industrias, la mayor disponibilidad de energía mejora la continuidad del servicio, especialmente en un contexto de crecimiento económico. No obstante, el mayor peso de los derivados del petróleo puede traducirse en tarifas más sensibles a choques externos. Los grandes consumidores industriales observan con atención cómo la diversificación de fuentes afecta la previsibilidad de sus costos operativos.
Riesgos de una transición incompleta
Uno de los principales riesgos radica en la lentitud del avance renovable. Si el incremento de 0,7 puntos porcentuales se mantiene como tendencia, la República Dominicana tardaría décadas en alcanzar participaciones significativas de energía limpia. Otro riesgo proviene de la dependencia de combustibles importados: cualquier alza prolongada en los precios del petróleo o del gas natural podría revertir los modestos avances en estabilidad tarifaria logrados hasta ahora.
Además, la infraestructura de transmisión, aunque en expansión, enfrenta el desafío de integrar fuentes intermitentes como la eólica y la solar a mayor escala. Sin inversiones adicionales en almacenamiento y redes inteligentes, el sistema podría enfrentar cuellos de botella cuando la participación renovable supere ciertos umbrales.
Escenarios futuros y ajustes necesarios
De cara al resto de 2026 y los años siguientes, tres variables resultarán determinantes: la evolución de los precios internacionales de combustibles, el ritmo de las inversiones en renovables y la capacidad de las empresas estatales para mantener la rentabilidad mientras se modernizan. Un escenario optimista contempla que el impulso renovable se acelere gracias a nuevos proyectos y que el gas natural siga cediendo espacio de forma ordenada. En un escenario más conservador, el sistema podría estabilizarse en torno a una matriz mixta con mayor presencia de petróleo durante periodos de alta volatilidad.
Las decisiones que se tomen en los próximos trimestres definirán si el crecimiento del 1,1% representa un punto de partida hacia una matriz más resiliente o simplemente un respiro temporal en un camino aún incierto.
