La visita de Pedro Sánchez a Argel este lunes marca el cierre de una etapa de tensión bilateral iniciada en 2022 con el respaldo español a la propuesta marroquí sobre el Sáhara Occidental. El encuentro con Abdelmadjid Tebboune busca consolidar el restablecimiento del Tratado de Amistad y sentar bases para elevar las compras de gas natural argelino, que ya representan casi el 34 por ciento del total recibido por España en el primer semestre según datos de Enagás.
Del deterioro al deshielo gradual
El cambio de posición española sobre el Sáhara provocó la retirada del embajador argelino y la suspensión del tratado de cooperación. A partir de 2023 se inició una recuperación que incluyó el regreso del diplomático y la reactivación del marco jurídico en marzo pasado, cuando Tebboune comunicó a José Manuel Albares la vuelta a la normalidad. La presencia de Sara Aagesen y los directivos de Repsol, Naturgy, Moeve y Enagás en la comitiva subraya que la dimensión energética constituye el eje principal de esta nueva fase.
El gasoducto Medgaz sigue siendo la ruta principal de suministro, aunque un 10 por ciento adicional llega en forma de gas natural licuado. El Gobierno estima que un incremento cercano al 10 por ciento en las importaciones por ambas vías es técnicamente viable y cuenta con interés argelino, aunque los detalles operativos dependerán de las negociaciones empresariales.
Seguridad energética y dependencia controlada
España ocupa el segundo lugar entre los compradores europeos de gas argelino, solo detrás de Italia. Aumentar este volumen ofrece una vía para reducir la exposición a precios volátiles del mercado spot y a la competencia del gas estadounidense, que representó el 29,4 por ciento en el mismo periodo. Sin embargo, esta estrategia también concentra riesgo en un único proveedor regional, algo que las empresas españolas ya evalúan mediante contratos a largo plazo que incluyan cláusulas de flexibilidad.

Empresas españolas ante nuevas licitaciones
Más allá del gas, el Ejecutivo busca posicionar a compañías nacionales en sectores como ferrocarriles, aeropuertos, defensa e infraestructuras hídricas. Argelia mantiene un déficit comercial estructural con España, por lo que el incremento de exportaciones de bienes y servicios aparece como contrapartida natural al mayor flujo energético. Los encuentros con empresarios previstos durante la visita permitirán identificar proyectos concretos que podrían materializarse en los próximos dos años.
Perspectivas argelinas y europeas
Para Argelia el objetivo prioritario consiste en atraer inversiones que modernicen su sector energético y diversifiquen sus clientes. España ofrece proximidad geográfica y experiencia técnica, pero Argelia también mantiene relaciones consolidadas con Italia y mantiene contactos con nuevos actores asiáticos. Desde Bruselas se observa con atención cualquier incremento significativo de flujos, dado que afecta el equilibrio del mercado interior europeo y la estrategia de reducción de dependencia de combustibles fósiles.
Riesgos geopolíticos y transición renovable
La convergencia de intereses en el gas no elimina tensiones latentes. Cualquier deterioro en la cuestión del Sáhara o en la crisis de Gaza podría reactivar fricciones diplomáticas y afectar la fiabilidad del suministro. Al mismo tiempo, la presencia de Aagesen abre la puerta a acuerdos en renovables, un ámbito donde España cuenta con capacidad instalada y Argelia dispone de recursos solares y eólicos aún poco explotados. Un marco estable de cooperación en este campo podría reducir la dependencia mutua del gas en el medio plazo.
Las empresas analizan escenarios donde el incremento de importaciones por Medgaz se combine con compromisos de inversión en parques renovables argelinos, lo que permitiría a España mantener su papel de hub energético regional sin aumentar excesivamente la huella de carbono. Los próximos meses serán decisivos para traducir el impulso político en contratos concretos que definan volúmenes, precios y plazos de ejecución.
