El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este miércoles que su país ha obtenido ganancias significativas del petróleo venezolano tras la operación militar realizada en enero pasado. Durante un acto público, el mandatario sostuvo que Washington ha recuperado varias veces la inversión inicial asociada a esa acción y describió la relación actual con Caracas como una asociación beneficiosa para ambas partes.
Declaraciones sobre el flujo de crudo
Trump señaló que Venezuela está produciendo millones de barriles diarios y que grandes cantidades de ese petróleo llegan a refinerías en Houston y Luisiana. Según sus palabras, Estados Unidos toma volúmenes considerables de crudo y el país sudamericano también se beneficia del acuerdo. El mandatario evitó precisar cifras exactas de producción o de los contratos firmados, pero insistió en que las empresas petroleras estadounidenses ya están operando en el territorio venezolano.
El presidente republicano mencionó a tres funcionarios de su administración como responsables de impulsar estos acuerdos: el secretario de Energía Chris Wright, el secretario del Interior Doug Burgum y el secretario del Tesoro Scott Bessent. De acuerdo con Trump, las compañías han firmado contratos que permiten explotar las reservas hidrocarburíferas de Venezuela en un momento en que el mercado global enfrenta restricciones por el conflicto en Asia occidental y el cierre del estrecho de Ormuz.
Impacto de los recientes sismos

Venezuela sufrió hace pocas semanas dos sismos de gran magnitud que dejaron más de cinco mil víctimas fatales, miles de heridos y decenas de miles de personas sin vivienda. Diversas infraestructuras resultaron dañadas y las labores de rescate continúan en varias regiones. A pesar de estas cifras, Trump sostuvo que Venezuela está mejor que nunca gracias a las inversiones petroleras que recibe.
Contexto energético global
Las reservas venezolanas representan una porción importante del suministro mundial. Trump calculó que la suma del petróleo estadounidense y el venezolano alcanzaría alrededor del 62 por ciento del mercado global, lo que, según él, reduciría la dependencia de importaciones de otros orígenes. Analistas independientes advierten que la cifra requiere verificación y que el flujo real de crudo dependerá de la capacidad de recuperación de la industria tras los daños causados por los sismos.
Organizaciones humanitarias han expresado preocupación por la situación de la población civil en las zonas afectadas por los temblores. Fuentes diplomáticas indican que varios países de la región han ofrecido asistencia médica y logística, aunque el gobierno venezolano aún no ha publicado un balance oficial completo de las necesidades.
Reacciones en el ámbito internacional
La declaración de Trump ha generado distintas interpretaciones entre gobiernos latinoamericanos. Algunos líderes han pedido transparencia sobre los términos de los contratos petroleros y sobre el impacto de la operación militar de enero en la soberanía venezolana. Otros observadores destacan que el acceso a nuevos volúmenes de crudo podría modificar los equilibrios en el mercado energético durante los próximos meses.
Especialistas en energía señalan que la reconstrucción de la infraestructura petrolera venezolana requerirá tiempo y recursos considerables, especialmente después de los sismos. La colaboración entre empresas estadounidenses y las autoridades locales dependerá de la estabilidad operativa y de las condiciones de seguridad en las zonas de extracción.
El gobierno de Trump ha reiterado que la relación con Venezuela se basa en intereses económicos compartidos. Hasta el momento no se han difundido detalles sobre los montos de las operaciones ni sobre el volumen exacto de crudo que se refina en territorio estadounidense. Las autoridades venezolanas tampoco han emitido comunicados oficiales que confirmen o amplíen las afirmaciones del presidente norteamericano.
