Trump impulsa a Infantino para liderar la ONU

La relación entre Donald Trump y Gianni Infantino ha evolucionado desde un vínculo deportivo hacia una posible alianza con consecuencias geopolíticas de largo alcance. El diario New York Post reveló que el presidente estadounidense promueve al titular de la FIFA como candidato a secretario general de Naciones Unidas, aprovechando el papel de Infantino en la organización del Mundial 2026. Esta iniciativa se produce en un contexto donde Estados Unidos mantiene su derecho de veto en el Consejo de Seguridad, lo que otorga a Trump una palanca decisiva en el proceso de sucesión de António Guterres.

La visión desde Washington sobre el perfil de Infantino

Funcionarios cercanos a la Casa Blanca destacan que Infantino demostró capacidad para coordinar intereses divergentes durante la preparación del Mundial conjunto entre Estados Unidos, México y Canadá. Según estas fuentes, el dirigente suizo-italiano logró mantener la participación de federaciones de distintas regiones sin fracturas públicas significativas, lo que Trump interpreta como una cualidad transferible al ámbito multilateral. Esta percepción contrasta con la trayectoria previa de Infantino en la FIFA, donde las reformas de gobernanza han sido criticadas por insuficientes en materia de transparencia financiera.

El respaldo estadounidense se sustenta también en la decisión de crear un premio simbólico de paz entregado a Trump durante el sorteo de grupos del torneo. Aunque la iniciativa generó acusaciones de favoritismo, para el entorno presidencial representa una prueba de lealtad institucional por parte de Infantino. Analistas de política exterior estadounidense consideran que esta dinámica podría servir para reposicionar a Estados Unidos en organismos donde su influencia había disminuido en los últimos años.

Las reservas expresadas desde la sede de Naciones Unidas

En los pasillos de la sede de Nueva York y en la oficina de Ginebra circulan opiniones más cautelosas. Diplomáticos de países europeos y latinoamericanos señalan que la trayectoria de Infantino está marcada por episodios de intervención directa en decisiones arbitrales, como la retirada de la tarjeta roja al jugador estadounidense Balogun tras una llamada telefónica de Trump. Este precedente genera dudas sobre la independencia que Infantino podría mantener frente a presiones de los Estados miembros más poderosos.

Trump impulsa a Infantino para liderar la ONU

Además, varios embajadores recuerdan que Trump retiró a Estados Unidos del Acuerdo de París, abandonó temporalmente la Organización Mundial de la Salud y abandonó el Consejo de Derechos Humanos durante su primer mandato. La posibilidad de que un candidato alineado con esa visión asuma el máximo cargo de la ONU genera inquietud entre quienes defienden el multilateralismo tradicional. Estas voces argumentan que la experiencia de Infantino en el fútbol profesional no compensa la falta de trayectoria en diplomacia multilateral o resolución de conflictos armados.

El cálculo de las federaciones de fútbol y sus gobiernos

Para las confederaciones continentales de fútbol, el ascenso de Infantino a la secretaría general de la ONU representaría una oportunidad de visibilidad global sin precedentes. Federaciones de África y Asia ven en esta candidatura una vía para canalizar recursos hacia programas deportivos en países en desarrollo, aprovechando la influencia que Infantino ya ejerce sobre patrocinadores y derechos de transmisión. Sin embargo, dirigentes de Europa occidental expresan reservas sobre la concentración de poder que implicaría esta transición.

El gobierno de Qatar, que organizó el Mundial 2022, y el de Arabia Saudita, aspirante a futuras ediciones, observan con atención. Ambos países han mantenido relaciones fluidas con Infantino y podrían beneficiarse de un secretario general más receptivo a iniciativas que vinculen deporte y diplomacia económica. Por el contrario, naciones que han cuestionado la gestión de la FIFA en materia de derechos laborales durante la preparación de torneos ven riesgos de que estos estándares se diluyan aún más en el marco de Naciones Unidas.

Implicaciones para el proceso electoral y el equilibrio de poder

El mecanismo de elección exige primero una recomendación del Consejo de Seguridad, donde el veto estadounidense puede bloquear cualquier candidato no deseado. Si Trump logra consolidar el apoyo de al menos nueve miembros, Infantino pasaría a la Asamblea General con una ventaja considerable. Este escenario altera la tradición de alternancia regional que ha caracterizado la secretaría general desde su creación, ya que ningún europeo ha ocupado el cargo desde Trygve Lie en 1953.

La combinación de poder de veto y respaldo financiero estadounidense podría desplazar candidaturas de otras regiones que tradicionalmente aspiran al puesto. Países del Grupo de los 77 han comenzado a coordinar posiciones para exigir que el perfil del candidato priorice experiencia en desarrollo sostenible y mediación de conflictos por encima de logros en el sector deportivo privado.

Riesgos de politización y erosión de la neutralidad institucional

Una de las principales preocupaciones radica en la posible transferencia de prácticas de la FIFA al funcionamiento de la ONU. La intervención directa de un jefe de Estado en decisiones técnicas durante el Mundial 2026 ilustra un precedente que podría repetirse en resoluciones sobre paz y seguridad. Organizaciones no gubernamentales advierten que la imagen de neutralidad de Naciones Unidas podría verse comprometida si se percibe que el secretario general responde a intereses de un solo país.

Además, el vínculo entre Trump e Infantino ha estado acompañado de decisiones que priorizan la visibilidad mediática sobre procesos consultivos amplios. Si esta lógica se replica en la ONU, temas como el cambio climático o la regulación de la inteligencia artificial podrían quedar subordinados a agendas bilaterales. El riesgo no radica únicamente en el perfil del candidato, sino en la señal que enviaría a otros Estados miembros sobre la posibilidad de utilizar organismos multilaterales como extensión de políticas nacionales.

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