El barrio de Tepito se ha consolidado como uno de los principales destinos de turismo oscuro en México. Visitantes de Estados Unidos, Colombia, Brasil y otros países recorren sus calles atraídos por altares a la Santa Muerte y otras figuras del culto popular. Este flujo, lejos de limitarse al morbo, refleja el interés por comprender realidades urbanas complejas y formas de resistencia comunitaria.

Comercios locales como puestos semifijos, restaurantes y hospedajes reportan un incremento sostenido en ventas. El consumo de turistas durante fechas como el Día de Muertos genera ingresos directos que diversifican la economía del barrio y fortalecen su visibilidad. Especialistas de la UNAM comparan esta dinámica con los recorridos en favelas brasileñas, donde la experiencia de espacios con reputación de riesgo se transforma en valor cultural y económico.
Otros sitios mexicanos como la Isla de las Muñecas, San Andrés Mixquic y la capilla de Jesús Malverde también concentran este tipo de visitantes. Las recomendaciones de las autoridades y académicos enfatizan el respeto a las creencias locales y la ausencia de regulaciones formales, lo que deja la gestión en manos de guías y comerciantes del propio barrio.
