Volkswagen registró una caída del 32.9 % en sus utilidades durante el segundo trimestre de 2026, al obtener 1540 millones de euros frente a los 2290 millones del mismo periodo de 2025. La menor demanda en China explica la mayor parte de este descenso, que se suma a una tendencia de desaceleración ya visible el año anterior.
Las entregas globales del grupo bajaron 9 %, con un desplome de más de un tercio en el mercado chino, donde solo se comercializaron 424 300 unidades. En el resto de regiones las ventas permanecieron estables, lo que revela una dependencia excesiva de un solo mercado y la necesidad de acelerar la diversificación geográfica.

A pesar de estos resultados, la empresa mantiene sin cambios el calendario de producción del Golf en la planta de Puebla, que iniciará en 2027. Esta decisión contrasta con el plan de recorte de 50 000 puestos de trabajo en Alemania hasta 2030 y muestra que la estrategia de Volkswagen prioriza la capacidad instalada en México para compensar la debilidad europea y asiática.
El anuncio confirma que la transición hacia la movilidad eléctrica y los aranceles externos obligan a redistribuir la manufactura hacia regiones con costos más competitivos y menor exposición geopolítica. Puebla se consolida así como un punto de anclaje para el futuro del consorcio, mientras la matriz alemana reduce su estructura.
