Los mercados bursátiles de Estados Unidos iniciaron la sesión del 16 de julio de 2026 con un tono predominantemente negativo. Los inversionistas expresaron reservas sobre la rentabilidad inmediata de las fuertes inversiones realizadas en inteligencia artificial, pese a reportes corporativos sólidos de empresas clave del sector. Este ambiente de cautela se vio reforzado por la persistencia de tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
Comportamiento de los principales índices
El Nasdaq Composite registró una caída de 0.84 por ciento al ubicarse en 26 mil 46.89 puntos. El S&P 500 retrocedió 0.12 por ciento hasta las 7 mil 561.81 unidades. En contraste, el Dow Jones Industrial Average avanzó 0.28 por ciento y cerró en 52 mil 803.56 puntos. Estos movimientos reflejan una rotación selectiva hacia valores más defensivos dentro del mercado estadounidense.

Analistas de la firma Ve por Más señalaron que la aversión al riesgo se mantiene mientras continúan las hostilidades en Medio Oriente. Al mismo tiempo, resurgen cuestionamientos sobre cuándo las empresas que lideran el gasto en inteligencia artificial comenzarán a generar retornos tangibles. El reporte positivo de Taiwan Semiconductor, que superó expectativas y elevó sus proyecciones de ventas, no fue suficiente para revertir el sentimiento generalizado de cautela.
Reacción en los mercados europeos
En Europa las bolsas mostraron un desempeño mixto. El FTSE 100 de Londres fue el único índice que cerró en terreno positivo con un avance de 0.23 por ciento hasta 10 mil 540.92 puntos. El DAX alemán retrocedió 0.65 por ciento a 24 mil 841.75 unidades. El CAC 40 francés bajó 0.36 por ciento hasta 8 mil 351.39 puntos, mientras que el IBEX 35 español perdió 0.21 por ciento y terminó en 19 mil 236.50 puntos.
La disparidad entre Londres y el resto del continente se atribuye en parte a la mayor exposición del mercado británico a sectores energéticos y de materias primas, que se beneficiaron de la evolución de los precios del petróleo. Los inversores europeos siguen atentos a cualquier señal de escalada en los conflictos regionales que pueda afectar las cadenas de suministro globales.
Desempeño de los mercados mexicanos
En México ambos centros bursátiles cerraron con modestas ganancias. El S&P/BMV IPC de la Bolsa Mexicana de Valores subió 0.21 por ciento hasta 66 mil 541.39 puntos. El FTSE-BIVA de la Bolsa Institucional de Valores avanzó 0.27 por ciento y se situó en mil 340.08 unidades. Estos resultados contrastan con el tono negativo observado en Wall Street y sugieren que los inversionistas locales mantienen una visión más estable sobre la economía nacional.
Evolución de los precios del petróleo
En el mercado internacional de hidrocarburos el West Texas Intermediate cotizó en 79.71 dólares por barril tras registrar un incremento de 0.16 por ciento. El Brent del Mar del Norte avanzó 0.22 por ciento y se ubicó en 85.14 dólares por barril. El repunte de los precios del crudo se vincula directamente con las preocupaciones geopolíticas y con la expectativa de que cualquier interrupción prolongada en el suministro pueda generar presiones alcistas adicionales.
Los datos de ventas minoristas en Estados Unidos, que resultaron inferiores a lo previsto, contribuyeron a extender las pérdidas en los índices tecnológicos. Este indicador reforzó la idea de que el consumo podría estar perdiendo impulso, lo que añade otra capa de incertidumbre a las proyecciones de crecimiento para las empresas de alta capitalización.
El debate sobre la rentabilidad de la inteligencia artificial no es nuevo, pero ha cobrado mayor relevancia a medida que las compañías destinan miles de millones de dólares a infraestructura y desarrollo. Taiwan Semiconductor Manufacturing Company reportó resultados trimestrales superiores a lo esperado y elevó sus pronósticos de ingresos, lo que normalmente habría impulsado al sector. Sin embargo, el mercado optó por adoptar una postura más cautelosa ante la magnitud de las inversiones pendientes y el tiempo que podría tomar para que estas se traduzcan en beneficios concretos.
Los analistas destacan que la combinación de factores geopolíticos y cuestionamientos sectoriales ha generado un ambiente de mayor selectividad. Los inversionistas prefieren concentrarse en empresas con balances sólidos y flujos de caja demostrados, mientras reducen exposición a valores cuya valoración depende en gran medida de expectativas futuras de crecimiento acelerado en inteligencia artificial.
