La temporada de verano impulsará una derrama económica superior a 2,800 millones de pesos en Acapulco, con ocupación hotelera que oscilará entre 70% y 95% durante seis semanas. Esta proyección refleja una recuperación del 90% del sector tras los estragos de los huracanes Otis y John, cuando 15.3 millones de dólares se perdieron en daños directos. Hoy, de los 18,500 cuartos disponibles, solo el 10% permanece inactivo, una señal clara de que la infraestructura turística se reconstituye con rapidez.
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El cambio en la administración de los recursos de la Zona Federal Marítimo Terrestre resulta determinante: el 100% de lo recaudado se destinará ahora a mantenimiento de playas a través de un fideicomiso bajo Fonatur, eliminando la dispersión del 20% que regía desde 1991. Esta transparencia reduce riesgos de desvío y fortalece la confianza de hoteleros y restauranteros, quienes financian el esquema. Con 10,000 trabajadores ya capacitados y el Malecón renovado, el destino demuestra que la coordinación entre sector privado y autoridades puede acelerar la reactivación sin depender de ciclos políticos.
