El incidente registrado el 20 de julio en el centro de Ensenada, donde elementos de la Policía Turística localizaron a una mujer de setenta años desorientada, revela patrones de atención que se han consolidado en la región desde hace más de una década. La Dirección de Seguridad Pública Municipal ha desarrollado protocolos de proximidad que priorizan la localización de familiares antes que cualquier medida restrictiva, una práctica que surgió tras varios casos similares ocurridos entre 2015 y 2018 en zonas turísticas del municipio.
Durante esos años, el crecimiento del turismo de cruceros incrementó la presencia de visitantes de edad avanzada en el área centro. Datos de la Secretaría de Turismo de Baja California muestran que el número de pasajeros de la tercera edad aumentó un cuarenta y tres por ciento entre 2014 y 2019. Esta tendencia coincidió con el incremento de reportes al C5 sobre personas que perdían la orientación en calles como Adolfo López Mateos y Espinoza, puntos cercanos a terminales y mercados.

Orígenes de los protocolos de proximidad
El modelo de intervención aplicado en el caso de Bertha “N” se remonta a una reforma interna de la corporación municipal en 2016. Tras analizar incidentes donde adultos mayores terminaban en dependencias policiales sin que sus familias fueran notificadas a tiempo, se establecieron convenios con el Registro Civil y clínicas del IMSS para agilizar la identificación. Estos acuerdos permitieron que los agentes obtuvieran datos de contacto en menos de cuarenta minutos, reduciendo el tiempo promedio de resolución de reportes de tres horas a noventa minutos.
La misma estrategia se replicó en otros municipios de Baja California. En Tijuana, por ejemplo, la Policía Municipal reportó en 2022 más de doscientos casos anuales de personas mayores desorientadas atendidas bajo lineamientos similares. El resultado fue una disminución del quince por ciento en quejas por retenciones indebidas presentadas ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos.
Efectos en la dinámica turística
La atención oportuna a grupos vulnerables influye directamente en la percepción de seguridad que proyecta Ensenada como destino. Estudios del Observatorio Turístico de Baja California indican que el ochenta y siete por ciento de los visitantes de cruceros considera importante la existencia de mecanismos de apoyo para adultos mayores. Cuando estos mecanismos funcionan, aumenta la probabilidad de que los turistas recomienden el puerto a familiares de la misma edad, generando un efecto multiplicador en visitas futuras.
Además, la colaboración entre Policía Turística y familiares reduce la carga sobre los servicios de emergencia hospitalaria. En el caso analizado, la entrega inmediata de la adulta mayor a su pariente evitó una evaluación médica innecesaria que habría costado en promedio tres mil quinientos pesos al sistema de salud municipal. Si se extrapolan estos ahorros a los reportes anuales registrados en la zona centro, el ahorro acumulado supera los dos millones de pesos cada año.
Repercusiones en políticas de envejecimiento
El episodio también pone de relieve la necesidad de actualizar el marco normativo estatal sobre protección a personas adultas mayores. La Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores de Baja California, vigente desde 2009, establece obligaciones de cuidado pero carece de protocolos específicos para fuerzas policiales. Municipios como Ensenada han llenado ese vacío mediante reglamentos internos, sin embargo la falta de homologación genera disparidades entre localidades.
Organizaciones como el Consejo Estatal para las Personas Adultas Mayores han solicitado que los protocolos municipales se conviertan en lineamientos estatales obligatorios. De concretarse esta petición, las corporaciones policiales de los cinco municipios de mayor flujo turístico deberían capacitar al menos al veinte por ciento de su personal en técnicas de identificación y comunicación con familiares de adultos mayores.
Perspectivas de largo plazo
La consolidación de estas prácticas podría modificar la relación entre ciudadanía y corporaciones de seguridad en Baja California. Cuando la policía actúa como facilitadora de reencuentros familiares en lugar de simple autoridad de control, se fortalece la confianza institucional. Encuestas del INEGI muestran que en municipios donde predominan acciones de proximidad, el índice de confianza en la policía local supera en once puntos porcentuales la media estatal.
Al mismo tiempo, el modelo enfrenta riesgos si no se acompañan de recursos suficientes. El aumento de la población mayor de sesenta y cinco años, que según proyecciones del CONAPO llegará al dieciocho por ciento en Ensenada para 2035, demandará más personal capacitado y sistemas de geolocalización más precisos. Sin inversión adicional, los tiempos de respuesta podrían alargarse y erosionar los logros alcanzados hasta ahora.
El caso de la mujer auxiliada el pasado 20 de julio ilustra cómo una intervención puntual puede reflejar tendencias más amplias. La capacidad de las autoridades municipales para conectar a personas vulnerables con sus redes familiares no solo resuelve situaciones inmediatas, sino que también contribuye a un tejido social más resiliente en una región que depende tanto del turismo como de la cohesión comunitaria.
