Axtel ha elevado una recomendación clara ante la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones: posponer el inicio de la licitación de espectro para redes privadas hasta septiembre y abrir un canal directo con la Secretaría de Hacienda. El objetivo es evitar que el valor mínimo de referencia de las frecuencias en 2.3 GHz se fije con criterios puramente recaudatorios. La empresa argumenta que un precio elevado desincentivaría la participación de actores interesados en desplegar infraestructura 5G industrial en México, dejando bloques sin adjudicar y frenando el nacimiento de un mercado incipiente.
La postura de Axtel llega en medio de una consulta pública convocada por la CRT para definir las reglas de esta primera subasta. El documento presentado por la operadora, aunque breve, introduce dos mensajes regulatorios relevantes: el precio debe reflejar la etapa temprana del segmento de redes privadas y no los valores observados en licitaciones masivas de consumo, y el éxito de la subasta debería medirse por la inversión y la innovación que genere, no por los ingresos fiscales que obtenga el Estado.
El precio como variable decisiva para nuevos entrantes
Establecer un valor mínimo acorde con un mercado que apenas emerge permitiría la entrada de integradores tecnológicos, proveedores especializados y grupos industriales que hasta ahora no han participado en procesos de espectro. Axtel subraya que un precio reducido reduciría el riesgo de adjudicaciones fallidas y abriría espacio para modelos de negocio distintos a los tradicionales de los operadores móviles. Esta lógica se sustenta en que los posibles compradores necesitan tiempo para construir casos de uso concretos, identificar clientes industriales y obtener aprobaciones internas de inversión que no estaban contempladas en los presupuestos de 2026.
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La experiencia internacional muestra que subastas con precios elevados en bandas medias han dejado espectro sin vender cuando el ecosistema aún no madura. En México, la ausencia de casos de uso probados a escala industrial hace que el argumento de Axtel cobre fuerza: un precio demasiado alto podría concentrar la participación en pocos jugadores ya establecidos, limitando la diversidad de redes privadas que el regulador busca promover.
Contraste entre objetivos fiscales y objetivos de mercado
La Secretaría de Hacienda tradicionalmente ha priorizado la maximización de ingresos en licitaciones de espectro. Sin embargo, la CRT enfrenta ahora la tarea de equilibrar esa presión con la necesidad de detonar un segmento que podría transformar la productividad de sectores como manufactura, minería y energía. Axtel propone que el regulador emita una recomendación formal a Hacienda para que el valor de referencia considere explícitamente los objetivos de competencia, innovación y libre concurrencia. Esta petición genera un punto de tensión institucional que no se había manifestado con tanta claridad en consultas anteriores.
La participación de Peñoles Tecnología en la misma consulta pública refuerza la idea de que los compradores potenciales no serán exclusivamente operadores de telecomunicaciones. Grupos industriales buscan controlar su propia conectividad para aplicaciones de automatización, mantenimiento predictivo y logística interna. Si el precio se mantiene alto, estos actores podrían optar por soluciones alternativas como redes compartidas o espectro sin licencia, reduciendo el impacto de la subasta en la economía real.
Riesgos de una licitación apresurada
El calendario propuesto por la CRT, con posible inicio en agosto, deja poco margen para que los interesados desarrollen modelos financieros sólidos y obtengan autorizaciones corporativas. Axtel advierte que muchas empresas no contemplaron estos desembolsos en sus planes de 2026, por lo que un inicio prematuro podría traducirse en escasa competencia o en posturas conservadoras que no reflejen el verdadero valor del espectro a mediano plazo. Un aplazamiento hasta septiembre daría tiempo adicional para que el ecosistema madure y para que la CRT ajuste las condiciones técnicas y económicas de la licitación.
Otro riesgo identificado es que bloques de espectro queden sin adjudicar si el precio mínimo no se alinea con la realidad del mercado. Esa situación no solo representaría un fracaso recaudatorio, sino que retrasaría la disponibilidad de infraestructura 5G industrial en polos productivos clave del país. La recomendación de Axtel apunta a prevenir ese escenario mediante una valoración más flexible que considere el carácter experimental de muchas de las aplicaciones que se desplegarán en los primeros años.
Perspectivas de otros actores del sector
AT&T ha señalado obstáculos técnicos y regulatorios que podrían limitar el atractivo de la subasta, mientras que asociaciones industriales han pedido ampliar el plazo de las concesiones hasta 20 años para justificar las inversiones requeridas. Estas posiciones coinciden con la de Axtel en la necesidad de adecuar las condiciones de la licitación a un mercado distinto al de servicios masivos. La convergencia de opiniones sugiere que el regulador enfrenta una presión creciente para modificar el enfoque inicial antes de publicar las bases definitivas.
Al mismo tiempo, la CRT debe equilibrar estas demandas con la responsabilidad de generar ingresos para el Estado. La discusión revela un dilema clásico de política espectral: maximizar recaudación inmediata versus maximizar el valor económico futuro derivado de un uso más intensivo y diverso del recurso. La postura de Axtel desplaza el debate desde el precio unitario hacia las condiciones que permitirían el surgimiento efectivo de un nuevo segmento de mercado.
El documento de tres páginas presentado por Axtel, aunque conciso, logra reorientar la conversación regulatoria hacia el desarrollo de capacidades industriales en lugar de la simple asignación de frecuencias. Si la CRT adopta la recomendación de dialogar con Hacienda y ajusta tanto el precio de referencia como el calendario, la primera subasta de espectro para redes privadas podría convertirse en un punto de inflexión para la adopción de 5G industrial en México. De lo contrario, el riesgo de una licitación con baja participación y espectro subutilizado permanece latente.
