BCRA supera los 13.000 millones en compras de dólares

El Banco Central de la República Argentina hilvanó 134 jornadas consecutivas comprando divisas y superó los 13.000 millones de dólares acumulados en 2026. La cifra exacta alcanzó 13.101 millones desde enero, cuando comenzó la cuarta etapa del programa monetario y cambiario. Esta marca se ubica dentro del rango objetivo anual de entre 10.000 y 17.000 millones fijado por el equipo económico, aunque el ritmo de acumulación ha variado notablemente según el mes.

Las 134 jornadas consecutivas como ancla de estabilidad

La secuencia de compras diarias representa el hecho más visible del informe. Cada jornada con saldo comprador refuerza la capacidad de la autoridad monetaria para absorber oferta sin generar saltos abruptos en el tipo de cambio. Sin embargo, esa misma persistencia también revela la magnitud de los ingresos de divisas provenientes del sector agropecuario, energético y minero, además de las colocaciones de deuda de empresas y provincias en mercados externos. La dependencia de estos flujos estacionales plantea interrogantes sobre qué ocurrirá cuando las liquidaciones del campo disminuyan en el segundo semestre.

El volumen operado en el segmento de contado alcanzó 463,4 millones de dólares el viernes, y el dólar mayorista avanzó ocho pesos hasta los 1.497. Esta suba semanal de 19 pesos equivale a un 1,3 por ciento y constituye el mayor incremento desde la semana que terminó el 19 de junio. El tipo de cambio oficial se mantiene 339 pesos por debajo del techo de la banda en 1.836,23, lo que deja margen técnico para seguir comprando sin violar las reglas del programa.

La decisión de reducir intervenciones en junio

En junio el Banco Central optó por bajar el ritmo de compras para aliviar presión sobre la divisa. Las adquisiciones cayeron a 1.418 millones de dólares, frente a los 2.596 millones de mayo. Esa menor intervención coincidió con un avance del tipo de cambio mayorista superior al 5 por ciento, superando la inflación por primera vez desde octubre de 2025. El dato muestra que la autoridad monetaria está dispuesta a tolerar cierta depreciación controlada cuando la demanda de dólares se intensifica, en lugar de defender un precio fijo a cualquier costo.

Emisión sin esterilización y absorción del Tesoro

Para sostener el ritmo de compras, el Banco Central emitió pesos sin aplicar mecanismos de esterilización plena. El Tesoro, por su parte, absorbió parte del excedente mediante deuda en moneda local. Esta combinación busca mantener la estabilidad cambiaria y contener la inflación, pero introduce un riesgo de liquidez que podría manifestarse si la demanda de pesos se debilita. La estrategia difiere de la aplicada en etapas anteriores, donde la esterilización era más agresiva.

Perspectivas del sector exportador y de los importadores

Los exportadores agropecuarios y energéticos ven con buenos ojos la acumulación de reservas porque reduce la probabilidad de un salto discreto del tipo de cambio. Sin embargo, advierten que cualquier endurecimiento de las condiciones de liquidación podría recortar el flujo de divisas en los próximos meses. Los importadores, en cambio, observan con cautela el avance del dólar oficial: cada peso de depreciación encarece los costos de reposición y presiona márgenes cuando no pueden trasladar el aumento a precios internos.

El dólar minorista y el blue: brechas que persisten

El dólar para el público alcanzó 1.520 pesos en el Banco Nación, superando el récord anterior de 1.515 registrado durante las elecciones de medio término de 2025. El blue retrocedió cinco pesos hasta 1.545, mientras que el contado con liquidación se acercó a 1.600. Estas cotizaciones paralelas reflejan que, pese a la acumulación de reservas, persisten expectativas de mayor depreciación o de restricciones futuras. La brecha entre el oficial y el blue sigue siendo un termómetro de la confianza en la política cambiaria.

Reservas en 49.183 millones y el vencimiento de deuda

Las reservas internacionales cerraron en 49.183 millones de dólares tras sumar 499 millones en un solo día. El incremento se explica tanto por las compras del Central como por la revalorización de activos. Este nivel vuelve a ubicarse cerca de los valores de principios de mes, antes del desembolso de 4.300 millones de dólares por un vencimiento importante. La recuperación rápida después del pago demuestra capacidad de recomposición, pero también evidencia que los activos pueden fluctuar con fuerza según el calendario de obligaciones externas.

Riesgos de sobreacumulación y dependencia estacional

Alcanzar el objetivo de reservas antes de finalizar el año genera un margen de maniobra, pero también puede generar complacencia. Si los ingresos de divisas se concentran en los primeros siete meses, cualquier interrupción de las liquidaciones agroexportadoras o una menor colocación de deuda provincial podría dejar al Banco Central sin el flujo necesario para continuar comprando. Además, la emisión de pesos sin esterilización plena aumenta la base monetaria y podría alimentar presiones inflacionarias si la demanda de dinero no crece al mismo ritmo.

Escenarios para el segundo semestre

Con el objetivo de reservas ya cumplido, el equipo económico podría tolerar un ritmo más moderado de compras en los próximos meses. Esto permitiría que el tipo de cambio se mueva dentro de la banda sin intervenciones tan intensas. Sin embargo, una depreciación acelerada del peso mayorista por encima de la inflación podría erosionar la competitividad ganada y generar reclamos de sectores importadores. El equilibrio dependerá de la evolución de los precios de los commodities y de la capacidad del Tesoro para seguir absorbiendo pesos mediante deuda local.

Lecciones para la política monetaria futura

El episodio de 2026 muestra que la acumulación de reservas puede lograrse sin recurrir a tasas de interés extremadamente altas, siempre que exista oferta genuina de divisas. No obstante, la estrategia exige una coordinación estrecha entre el Banco Central y el Tesoro para esterilizar parcialmente la emisión. Si esta coordinación se debilita, el riesgo de desanclaje de expectativas inflacionarias aumenta. Los datos de julio, con compras que ya superan las de junio, indican que el mercado sigue ofreciendo dólares suficientes, pero la sostenibilidad de ese flujo constituye la variable clave para los próximos trimestres.

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