El dólar estadounidense cerró el 17 de julio a 5,11 reales brasileños, lo que representa un aumento de 0,13% frente al nivel de 5,10 registrado el día anterior. La cotización se obtuvo al final de las operaciones y fue confirmada por datos de Dow Jones. Durante la última semana el billete verde acumuló una ganancia marginal de 0,01%, mientras que en la comparación interanual muestra una caída de 6,11%.
En los tres días previos al cierre el dólar mantuvo una apreciación constante frente al real. Esta tendencia se produce en un contexto de menor volatilidad: el indicador actual se ubica en 9,53%, por debajo del nivel de referencia de 10,75%. La reducción de la volatilidad sugiere que los movimientos recientes responden más a factores puntuales que a un cambio estructural en las expectativas del mercado.

Proyecciones de UBS para 2026
El banco suizo UBS espera que el real mantenga una trayectoria de ligera depreciación a lo largo de 2026. La proyección señala un tipo de cambio de 5,40 reales por dólar en el primer trimestre y de 5,50 en los trimestres restantes. Esta estimación considera tanto presiones internas como externas que afectan la moneda brasileña.
En el plano externo, la Reserva Federal de Estados Unidos iniciará un ciclo de recortes de tasas. Esa decisión debería aliviar parte de la presión sobre las monedas emergentes, incluido el real. Al mismo tiempo, el entorno global muestra señales de crecimiento moderado y precios de materias primas favorables, situación que beneficia a Brasil como exportador neto de productos básicos.
Efectos del carry trade y la política monetaria
El diferencial de tasas entre Brasil y Estados Unidos ha sustentado el atractivo del carry trade en los últimos años. Sin embargo, el Banco Central de Brasil prevé reducir la tasa Selic hasta cerca de 12,5% a finales de 2026. Esa reducción recortaría el margen que hoy reciben los inversionistas extranjeros y podría limitar los flujos de capital de corto plazo.
En el frente interno, el informe de UBS destaca el aumento del déficit fiscal hasta 8,5% del PIB y una deuda pública que se acerca al 80% del producto. Ambos indicadores elevan la percepción de riesgo y restringen la entrada de capitales de largo plazo. Además, el déficit en cuenta corriente se amplía hasta 3,6% del PIB, lo que añade presión sobre la balanza de pagos.
Escenarios alternativos y riesgos
Analistas locales advierten que cualquier aceleración del déficit fiscal podría obligar al Banco Central a mantener tasas más altas de lo previsto. En ese caso, el real podría fortalecerse temporalmente, aunque a costa de un menor crecimiento económico. Por el contrario, una mejora en la recaudación tributaria o una reducción del gasto público podrían mejorar la confianza y contener la depreciación esperada.
El comportamiento del dólar en Brasil durante el resto de 2026 dependerá, por tanto, de la combinación entre la política monetaria estadounidense, la evolución del precio de las materias primas y la capacidad del gobierno brasileño para estabilizar las cuentas públicas. Los datos del 17 de julio reflejan un mercado que, por ahora, mantiene una volatilidad controlada pero observa con atención los próximos movimientos de política económica.
